Amasando paz

Julián Estrada Ochoa
Por Julián Estrada Ochoa / Caldero de opinión

Desde que se iniciaron los diálogos de paz, he pregonado la importancia de patrimoniar “el saber culinario” como una herramienta más en el proceso de reconciliación.

He utilizado para titular el nombre con el cual unos intrépidos cocineros antioqueños -en 2017- realizaron un foro convocado en la comuna 13 de Medellín y cuyos magníficos resultados les ha permitido la realización, este año, de su tercera versión bajo el nombre (con rigurosidad académica) de La cocina como acción social.

Durante los dos últimos días de mayo y el primero de junio se hizo la convocatoria en el Museo Botero de esta tercera versión, la cual me sacó lágrimas. Aunque había sido invitado a las anteriores, compromisos académicos fuera del país me lo habían impedido.

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Esto lo estoy contando porque, asistiendo por primera vez, fui recibido por un amplio público de todas las edades y condiciones (profesores, alumnos universitarios, jóvenes estudiantes de cocina, amas de casa, cocineras ambulantes y cocineras de organizaciones comunales) cuyas interpelaciones me sazonaron el corazón por su auténtica pasión de compromiso comunitario.

Durante tres días, con una asistencia aproximada de 1.200 personas, se realizaron una docena de foros y charlas, presentación de películas y documentales, degustación de comida callejera y cierre exitoso con el mejor casado: rumba culinaria (música, baile y comida).

No soy cocinero profesional, pero hace más de 40 años estudio las cocinas regionales de Colombia en su devenir histórico, convirtiéndome en apasionado observador de nuestras cocinas populares urbanas y campesinas. Y desde que se iniciaron los diálogos de paz en La Habana he pregonado a diestra y siniestra la necesidad y la importancia de patrimoniar “el saber culinario” como una herramienta más de múltiples aplicaciones en el proceso de ensamblar las diferencias (léase proceso de reconciliación).

Amasando Paz ha sido para mí, y será para miles de personas, absolutamente reconfortante, porque tras de este foro hoy existen en Antioquia y en Medellín varios grupos de cocineros jóvenes, cuya línea de acción es la Cocina como acción social:

 

  • Mula Cocineros Tercos: colectivo de cocineros trabajando por la soberanía alimentaria.
    Sabor de mi tierra: colectivo audiovisual que registra recetas y mercados populares.
  • Danta: grupo de cocina ancestral y trabaja en los corregimientos de Medellín.
  • La Calle Cocina: exalta la cocina callejera y hace eventos de categoría con dicha cocina.
  • Platos sin Fronteras: colectivos de cocineras habitantes de barrios populares y comunidades vulnerables.
  • Permítaseme resumir esta apretada columna con una imagen culinaria: considero que los organizadores de este foro académico-culinario metieron en el horno una pequeña galleta y les resultó un gran mojicón. Sus organizadores saben de mis intenciones y con ellos me identifico: la cocina es un estupendo ingrediente para la paz.

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