La Aguacatala N°2

 
 
     
 

“Nosotros, me refiero a quienes adquirimos nuestras viviendas hace unos 20 años o más, llegamos aquí pensando en el futuro, porque sabíamos que era un lugar estratégico en la ciudad con posibilidades de desarrollo; aunque nunca nos imaginamos que nuestra privacidad y las zonas verdes que nos rodeaban iban a verse tan afectadas por ello”, manifiesta Guillermo León Viera, miembro y el coordinador logístico de todas las acciones de mantenimiento y seguridad del Comité Cívico de La Aguacatala N°2.

El Comité Cívico
Según Guillermo Viera, pese a que el Comité venía funcionando informalmente desde hace aproximadamente unos 35 años, solo hasta principios de los 90, a  raíz de un conflicto con el Municipio estuvo obligado adquirir la personería jurídica. “Una persona importante de la ciudad envió un documento a Planeación denunciando que la caseta de vigilancia del barrio estaba en propiedad del Municipio, hecho que hizo que las autoridades nos la expropiaran. Un tiempo después decidieron demoler la caseta, por lo que tuvimos que constituirnos en  personería jurídica para detener esa demolición. Finalmente, cedimos esa construcción y realizamos un comodato cada cinco años con el Municipio para mantenerla, aunque siempre que se han vencido los términos nos ha tocado pasar por el incómodo proceso de tener que volver a convencer a las autoridades de mantenerla en pie”. La Aguacatala N°2 es un barrio en el que tranquilidad y el respeto por el vecino siempre han sido asuntos de suma importancia. Es por eso que el Comité ha encaminado sus esfuerzos a evitar el establecimiento de lugares o la celebración de actividades que alteren la paz de sus habitantes. Gracias a su labor han podido solucionar varios problemas de ese tipo y conservar parte de la buena calidad de vida que siempre han caracterizado al barrio.

Habitantes y empresarios
A mediados de los 90, con la llegada de los empresarios y sus oficinas, La Aguacatala N°2, empezó a sufrir ciertos cambios; entre los más relevantes, la desaparición de gran parte de sus zonas verdes. Como consecuencia de ello, surgieron roces entre los vecinos y los comerciantes, los primeros luchando por su derecho a la tranquilidad y a sus espacios de esparcimiento y los segundos por sacar adelante sus negocios. Actualmente, gracias a la gestión del Comité Cívico, al acompañamiento de la Inspección 14B y al buen comportamiento de muchos de los negociantes establecidos en La Aguacatala N°2, la relación entre las dos partes ha mejorado hasta al punto de que ya los comerciantes tiene representantes en el Comité. Aunque las diferencias no han desaparecido por completo, por lo menos ahora existe un espacio para la conciliación y discusión de esos problemas.

La vida cotidiana
Actualmente, el barrio cuenta con 56 casas y la presencia de varios negocios que van desde un centro automotriz hasta academias culturales como Yuruparí. De acuerdo con Guillermo Vieira, la mayor ventaja que tiene el barrio es su ubicación y su fácil movilización. “El barrio queda cerca de todo: hospitales, iglesias, supermercados, centros comerciales… además cuenta con un fácil acceso a buen número de rutas de diferentes medios de transporte”. De igual manera, la presencia constante de las autoridades y la colaboración de los vecinos ha permitido que otras de las bondades del barrio sean la buena vigilancia y la seguridad.

 
     
 
 
     
  Los conflictos con el parqueadero
‘‘Siendo la Universidad Eafit un emblema y una organización dedicada al estudio y la investigación, por lo tanto una conocedora de los problemas que produce la contaminación en las personas, me resulta sorprendente que, sin pensar en las consecuencias, haya adquirido los parqueaderos aledaños al barrio. Por otro lado, nosotros en este momento recibimos por lo menos 1.000 carros diarios de estudiantes de Eafit, que por ahorrarse 1.800 pesos o por causa del pico y placa impuesto por la institución educativa, parquean sus vehículos en las calles de nuestro barrio, contaminándolo y obstaculizando el flujo vehicular y el de los peatones’’, denuncia Guillermo Vieira.

Además, menciona que este problema con los visitantes de Eafit es un fenómeno que continúa repitiéndose diariamente desde las 6:00 a.m. hasta aproximadamente las 9:00 p.m., por lo que espera que el Municipio decida algún día tomar cartas en esta incómoda situación. Por otro lado, aclara que el problema del estacionamiento excesivo de vehículos en La Aguacatala N°2 no es causado solamente por Eafit, pues algunos empresarios parquean hasta 10 vehículos en las calles cercanas a sus propiedades.

Eafit manifiesta que el uso de los parqueaderos lo tiene permitido al haber realizado un arriendo financiero con Leasing Bancolombia y que por el momento un equipo de arquitectos está estudiando los posibles usos de ese espacio. También es importante mencionar que por ahora ese parqueadero está disponible para los vehículos que tengan el pico y placa establecido por la institución, situación que beneficia, aunque temporalmente, a los habitantes de La Aguacatala N°2.