Juan Raúl Hoyos: ciudades desplegadas

Juan Raúl Hoyos: ciudades desplegadas
Este artista antioqueño ocupa a partir de hoy, y durante cuatro ediciones consecutivas, las portadas de Vivir en El Poblado


El arte es, sin duda, la forma más sencilla de acceder al tren del conocimiento. La experiencia estética que encontramos en las obras de arte nos permite entrar, como pasajeros privilegiados, a los parajes más inverosímiles recreados por el hombre. Bajo esta lógica, Juan Raúl Hoyos, más allá de ser un artista plástico, es un maquinista, un conductor de experiencias que median entre la ciudad que soñamos y la ciudad que habitamos, alguien que nos induce a un viaje entre la contemplación idílica y la realidad llana.
Su temática reiterada ha sido la ciudad; el lugar que habita desde el ejercicio de plegar y desplegar una y otra vez las retículas que la conforman para ser llevadas a lienzos que llena con manchas de color y sentido. Por intermedio de la fotografía, la pintura, el dibujo y la escultura, este artista aprehende su espacio vital y recrea su idea de ciudad, la misma que nos enseña potente pero a la vez paciente. Hablamos de una operación de enérgico contraste que ineludiblemente produce cuestionamientos significativos en quien viaja por las calles resultantes en sus obras.

Juan Raúl Hoyos
Óscar Roldan

La fuente primaria del trabajo de Hoyos tiene origen en la noción y acción de la movilidad a la que ha llevado su vida. Nació en Ciudad Bolívar en 1962 y muy pronto su familia se trasladó a Medellín, donde estudió Artes Plásticas en la Universidad Nacional hasta 1984. Luego se radicó en Bogotá por cuatro años, y allí continuó su proceso de formación en el estudio de la fotógrafa Dora Franco; esta fue la última estación en Colombia antes de hacer una larga gira por muchos destinos. Barcelona, Nueva York, Nuevo México y Miami fueron las principales ciudades que Hoyos tuvo que descifrar y a las que debe parte de su amplia producción. En total, son más de una veintena de años los que ha pasado por fuera de Colombia, los que a su vez han consolidado capítulos concretos en su vida y obra.
En cada uno de estos lugares Juan Raúl ha reinventado su quehacer, reafirmando siempre la esencia de su trabajo, que podríamos organizar en dos frentes: por un lado tenemos la afirmación con la que comenzó este escrito: el arte es un vehículo de conocimiento, asunto que Hoyos aplica constantemente al adentrase en nuevas calles para conocerlas, plegarlas y replegarlas a través de su obra, donde posteriormente asistimos nosotros; somos invitados a desplegar su ciudad, una ciudad inventada, resultado de todas las ciudades recorridas por él. Por el otro lado está la inseparable relación entre fotografía y pintura, medios indispensables en el mapa mental y formal de este artista, los que conjuga con su conciencia gráfica, presente en el ejercicio de la serigrafía, una técnica que le ha permitido consolidar un estilo inconfundible con un alto nivel de refinamiento plástico.
Hace unos meses Juan Raúl Hoyos regresó a vivir a Medellín, y su obra comenzó de nuevo una búsqueda inagotable. Al parecer su idea es cambiar de locación para poder desplegar, plegar y replegar nuevos escenarios, y así crear nuevas ciudades.