¿Un vaso con agua?

 

El español que se habla en Colombia, y por supuesto el de esta comarca paisa, cambia y evoluciona permanentemente. Cada año aparecen nuevos vocablos y giros idiomáticos que enriquecen -y en no pocos casos, empobrecen- ese idioma del que tantas veces nos han dicho debemos sentirnos orgullosos.
Por lo general son los adolescentes quienes con mayor gusto y eficacia introducen nuevos términos, llegando casi a desarrollar sus propios acentos y dialectos. Este lenguaje diferenciado es uno de los símbolos más importantes de independencia frente al mundo adulto.
Y por supuesto, mejor mientras más se sorprendan y escandalicen los adultos con las nuevas expresiones y estilos. Y mayor será la probabilidad de que permanezcan en el tiempo. Por supuesto, dentro de unos años, los jóvenes rebeldes de hoy se escandalizarán con las expresiones de las nuevas generaciones y así sucesivamente.
Pero cuando son los adultos quienes se ponen en ese juego, la cosa es distinta. Lo que para un sardino de colegio podría pasar como rebeldía propia de la época, en gente hecha y derecha, tal vez profesional, suena a poca cultura y tal vez a una cierta falta de higiene personal en el hablar.
De unos años para acá, por ejemplo, a todo el mundo en Medellín le dio por pedir “un vaso con agua” en lugar del “vaso de agua” de toda la vida. Si se les pregunta por qué dicen así, la respuesta invariable es “porque el vaso no es hecho de agua sino de vidrio”. Una lógica impecable y precisa. Pero totalmente equivocada.
Y además, inconsistente. Porque esas mismas personas pedirán sin ninguna duda una “caja de chicles”, comprarán un “tarro de pintura” y tendrán en su casa un “tanque de agua”. O se tomarán un “vaso de leche”. Y para colmo de contradicción, en un restaurante ordenarán “un vaso con agua y una copa de vino”. O incluso, permitirán que se arme “una tempestad en un vaso de agua” pero seguirán, muy lógicos ellos, insistiendo en su vaso con agua.
¿Por qué para todos los demás productos no aplica la supuesta lógica tan racional del vaso con agua? ¿Qué tiene de especial el pobre?
La explicación de esta confusión aparente es que en la expresión “vaso de agua” la palabra “vaso“ no tiene la connotación de material sino de cantidad. Cuando se pide un vaso de agua, se está pidiendo una cierta cantidad de agua, la que cabe en un vaso. Igual para todos los demás casos.
Pero claro, está tan arraigada la expresión, que muchos no aceptarán que esté equivocada pues así la han escuchado y utilizado toda su vida. Entonces, por si quedara alguna duda, basta con que se refieran a otros idiomas. En todos ellos se habla de “vaso de agua“, por ejemplo en inglés “glass of water“, francés “verre d’eau“ o italiano “bicchiere d’acqua“.
¡Y sin embargo, sí es correcto pedir “un vaso con hielo”!

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