¡Tan malo, que hasta una acera se le cae!

Caminando por las aceras de El Poblado regresan a mi mente aquellos cárcamos. Recuerdo, además, esa frase despectiva con que nos reíamos de algunos ingenieros “tan malos, que se les cae una acera”. Y concluyo, con rabia, que si fueran hechas con la mitad del rigor aplicado a los cárcamos –por donde no circula casi nadie, mucho menos niños y ancianos- las aceras de nuestro Poblado seguramente no se caerían, como hoy, y la vida en el sector sería muchísimo más agradable.

Suficiente se ha dicho ya sobre la falta de aceras. Y algo se está haciendo, hay que reconocerlo. Pero, tanto en las nuevas como en las viejas aceras hay pecados imperdonables, que las vuelven inseguras y dejan muy mal parada a nuestra ingeniería. Y en particular, a EPM y al Municipio, que parecieran ejercer un muy laxo control sobre sus contratistas. Veamos algunos casos, añadiendo que en algunas aceras todos se presentan simultáneamente:

  1. Aceras con postes: Es inaceptable que haya postes de energía “sembrados” en mitad de una acera. Peor aún, con sus tensores anclados en la misma acera. Medio tapar estos cables con guardas pintadas de amarillo y negro no es remedio. Simplemente, las aceras se dejan despejadas y los postes van al costado interior. ¿EPM, por medio de sus muy capaces interventores, recibió todas esas aceras sin objeción?
  2. Aceras con señales de tránsito: Caso similar al anterior, solo que el pecado es cometido –o permitido, que para el caso es lo mismo- por las autoridades de Tránsito y de Obras Públicas.
  3. Aceras semidestruidas: Por árboles, comúnmente. ¿No hay normas que indiquen cuáles árboles no pueden sembrarse junto a una acera? ¿Los que diseñan y construyen las aceras no saben cómo prever esa amenaza? ¿Cuántas personas más deben tropezar antes de que la autoridad decida reconstruirlas?
  4. Aceras interrumpidas: Circule usted por cualquier transversal o loma de El Poblado y vaya contando las veces que debe cruzar al frente si quiere seguir caminando sobre acera y no sobre la vía. Imagine que va empujando un coche con un bebé a bordo. O que usted es anciano y ya no está para correr. Mejor quedarse en casa o darle unas vueltas al parqueadero de su unidad.

Y son muchos más los casos que los lectores podrán aportar. En fin, es a través de cosas pequeñas, por ejemplo las aceras, y no de megaobras, como una alcaldía y una empresa de servicios públicos demuestran su idoneidad y su respeto por los ciudadanos. Señores, por favor, más sentido común y no más mediocridad. Si finalmente se deciden a darnos aceras, que sean de buena calidad. Y si no, qué bueno poderles decir que gracias, pero no se las recibimos.

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