¿Será que Chávez se atreverá?

 Por: Juan Carlos Velez 
 

Cuando las aguas de las relaciones colombo-venezolanas comienzan a “amainar” por la decisión del Presidente Chávez de ordenar el regreso de su embajador a Colombia, cabe entonces hacerse algunas reflexiones.
En primer lugar, en todo el discurso de agresión contra nuestro presidente por la “instalación” de unas bases militares norteamericanas en el país, nunca se le escuchó el mismo discurso por la presencia norteamericana en países como Perú, Paraguay, El Salvador (a pesar de haber allí un presidente de corte izquierdista), República Dominicana y sobre todo mutismo total con respecto a la base norteamericana en Curazao, de mayor tamaño que la que había en Manta, Ecuador y ubicada, eso sí, a pocos kilómetros de las costas venezolanas.
En segundo lugar, uno no concibe cómo se arma tal alboroto, cuando lo que se ha planteado en cuanto a las bases militares es la utilización de algunos aeródromos colombianos. Desde allí operarán aeronaves cuya misión única es la de hacer inteligencia y participar activamente en los programas de interdicción aérea que han sido tan útiles en el control de las rutas del narcotráfico desde Colombia.
Cuando fui director de la Aerocivil, conjuntamente con la Fuerza Aérea Colombiana firmamos un acuerdo en el cual permitíamos la presencia de aeronaves norteamericanas en misiones de inteligencia, con el objetivo de colaborar en las labores de lucha contra el narcotráfico. Desde esa época aviones estadounidenses vienen participando en ese tipo de misiones. Valga un ejemplo, los tres norteamericanos secuestrados por las FARC estaban cumpliendo funciones de inteligencia. Las aeronaves que operarán desde nuestras bases aéreas son del tipo AWACS E3, P3 ORION y algunos Caravan y bimotores como el King-300. No aviones de combate.
En tercer lugar, dado el tipo de aeronaves que van a operar desde Colombia lo que uno presume es que, por un lado la lucha contrainsurgente va a obtener unos logros muy significativos, sino miremos los excelentes resultados de la FAC en la persecución del “Mono Jojoy” a través de los bombardeos en las selvas del Meta; y por otro lado, claro que Venezuela tiene un temor grande de lo que puedan revelar los norteamericanos con respecto al movimiento de los miembros de las FARC en el país vecino. Vamos a tener las evidencias del apoyo que el gobierno de Chávez le viene brindando a ese movimiento terrorista.
En conclusión, el gobierno izquierdista de Venezuela, tendrá que actuar con cautela, porque ha sido demostrado por la DEA y el gobierno de Obama, que el tráfico de estupefacientes por vía aérea ha sido controlado en su totalidad desde Colombia y que hoy más de 350 toneladas de cocaína salen de la frontera colombiana del Vichada y Arauca, y atraviesan todo el territorio venezolano sin control alguno. Por otra parte, Chávez tiene que revisar sus acuerdos militares con Rusia, que sí son de gran envergadura, con presencia de tropas rusas en su territorio y suministro de equipos, lo que pone en desbalance el equilibrio militar de la región.

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