Intermitencia dañina

Intermitencia dañina
Es hora de aprender de los desaciertos, de que el Municipio repiense sus estrategias de contratación para darle continuidad a asuntos que no dan espera

Es absurdo que una ciudad como Medellín incurra en forma constante en prácticas de administración que son tan nocivas, tanto para su imagen como para despertar en los ciudadanos el sentido de pertenencia por lo público. Para no explayarnos, enfoquémonos en asuntos que le atañen directamente a El Poblado. Es el caso de las contrataciones con terceros para el mantenimiento de espacios públicos, zonas verdes y jardines.
¿Cómo es posible que desde enero y hasta la fecha (7 de junio) no haya habido mantenimiento a un lugar tan importante para la comuna 14, un referente turístico, ecológico y ambiental como es el Parque Lineal La Presidenta? La explicación que da la Secretaría de Obras Públicas, a la que pertenece la Unidad de Paisajismo y Arborización del Municipio, es que en enero se acabaron los contratos con el Jardín Botánico de Medellín para el cuidado técnico y el mantenimiento, no solo de La Presidenta sino de los demás parques lineales y zonas verdes de Medellín, y que está próxima a salir la siguiente contratación. He ahí, en este interregno, la explicación a la deplorable situación en la que hoy está La Presidenta, tal y como se evidencia en esta edición de Vivir en El Poblado.
Pero valga aclarar que este no es un hecho nuevo, producto del cambio de administración municipal, aunque sí haya algo de esto. Lo que sucede es que, supuestamente en aras de la transparencia, la Alcaldía acostumbra a elaborar contratos por cortos períodos para el mantenimiento de espacios con arborización y zonas verdes. Durante tres meses, entonces, se ven cuadrillas de jardineros embelleciendo parques como La Presidenta, pero al acabarse el contrato y mientras se elabora uno nuevo, el lugar queda en un limbo durante varios meses. Como es de esperarse, en este lapso de desmadre en que un espacio público queda a la deriva, sin dios ni ley, se convierte en rastrojo; el trabajo anterior y, por supuesto, gran parte de los recursos y presupuesto invertidos, se pierde y hay que volver a arrancar de cero. Así sucesivamente… ¿Dónde queda la transparencia que se invoca? Puede que no haya mala intención, ni nadie se esté robando un peso, pero cuando se actúa en esta forma se están administrando mal y dilapidando los sagrados recursos públicos, se está incumpliendo con la protección al medio ambiente y se está privando a la comunidad de disfrutar de espacios para su esparcimiento.
Es hora de aprender de los desaciertos, de que el Municipio repiense sus estrategias de contratación para darle continuidad a tareas que no dan espera. Más hoy, cuando se abre a la ciudadanía un nuevo espacio verde, como es el Parque Ambiental La Frontera.