Inteligencia vial, ¿yla policial?

  Inteligencia vial, ¿yla policial? 
 Por: Francisco Ochoa 
 Digna de aplauso la campaña que adelanta el Ministerio de Vías y Transporte titulada Inteligencia vial por medio de la cual trata de crear conciencia en conductores y peatones sobre el respeto por las normas y los ciudadanos. Esta interesante campaña del Fondo de Prevención Vial del Ministerio de Vías y Transporte trata de crear hábitos positivos en millones de compatriotas, buscando conductas más racionales, respetuosas, menos agresivas, más solidarias y responsables.

Apoyo decididamente esta valiosa campaña y a propósito de la misma y de los graves problemas de movilidad urbana que presenta la ciudad de Medellín, como muchas otras en el país, deseo presentar las siguientes reflexiones que podrían ayudar a mejorar el comportamiento de conductores, peatones, Agentes de Policía y de Tránsito, buscando utilizar de manera más eficiente la escasa infraestructura vial de nuestras ciudades y aprovechar más inteligentemente la reducida red vial intermunicipal, incluidas las dobles calzadas construidas con un alto esfuerzo de nuestros fiscos. En concreto sugiero:

  1. Crear disciplina, educando y sancionando a los conductores de los vehículos que estacionen en zonas prohibidas, que bajen y suban pasajeros en zonas diferentes a los paraderos diseñados para tal fin. No hay derecho a que en dobles calzadas, en vías urbanas de reducida sección, buses, taxis, motos y vehículos particulares estacionen donde venga en gana para bajar o subir pasajeros.Es falta de inteligencia vial que nuestros agentes de tránsito no eduquen ni sancionen este tipo de dañinas conductas. Lastimosamente para ellos es más importante pescar incautos que infringen la absurda restricción del pico y placa, o a quien por descuido deja vencer la fecha de recarga de su extinguidor, que sancionar a quienes realmente incumplen normas que causan grandes obstrucciones en las vías a la vez que crean peligros innecesarios para quienes suben o bajan de sus vehículos. El costo de adicionar una calzada en un vía es inmenso para desperdiciarlo de la forma como lo hacemos.
  2. No hay respeto por el uso del carril izquierdo solo para adelantar. Observamos que un alto número de vehículos, tanto de servicio público como particulares, utiliza este carril izquierdo para circular, como si fuera el único, ignorando su real esencia y sentido, conducta que entorpece la circulación por este tipo de vías, reduce innecesariamente la velocidad de circulación y general altos riesgos al obligar a sobrepasar por la derecha. Ocasionalmente observamos uno que otro aviso que invita a “circule por la derecha” pero jamás he observado sanciones por esta nociva conducta que inutiliza de torpe manera la inmensa inversión que se viene realizando en las dobles calzadas y en el aumento de secciones de las vías urbanas.
  3. Numerosos vehículos de servicio público han convertido en centros de acopio muchos segmentos de vías públicas, algunos de ellos en zonas de alta circulación, en vecindad de hoteles, aparta hoteles, centros de oficinas, urbanización masivas, etc., con efectos perniciosos en la movilidad de las áreas vecinas. ¿Qué se hace en términos de sancionar esta ocupación del espacio público? Muy poco, por no afirmar categóricamente que nada.
  4. Ante la costumbre de cobro por el uso de los parqueaderos de visitantes en edificios de oficinas, muchos conductores de vehículos y motos han optado por la más fácil solución: ocupar las escasas y saturadas vías públicas. ¿Qué hacen nuestras autoridades al respecto? ¿Sancionan y evitan que esta ocupación se dé, en vez de estar a la espera del incauto y olvidadizo infractor del pico y placa? No. Lamentablemente prefieren ensañarse en los bisoños que infringen la restricción del pico y placa y que conste que aún no he sido sancionado por esta causa.
  5. Mención especial requiere el uso de las partes bajas de los puentes como paraguas para los motociclistas en los casos de lluvia (bastante frecuentes por lo demás).No importa si con ello se obstruyen uno, dos o los tres carriles y que se formen trancones interminables. El sentido de la solidaridad no existe y por el contrario, prima en esta pintoresca escena el pensamiento egoísta de resolver mi problema sin importar a quién perjudico con mi actuación, situación que por lo demás no amerita ningún control de las autoridades de tránsito ni de nuestros agentes de Policía. Qué dolor de patria causa ver que se permitan estos abusos.
  6. En oportunidades se instalan retenes móviles (seguramente justificados) que ocupan varios carriles de nuestras agobiadas vías, a horas y días de altísima circulación; retenes que lamentablemente no tienen en cuenta para nada el perjuicio que ocasionan al resto de ciudadanos, quienes solo levantan la mirada impávida contra algo que podría denominarse el abuso de la autoridad y ante los cuales se evita protestar por el supuesto beneficio que nos ha de traer tal acción de control, pero adelantada con inmensa incomodidad y perjuicio. ¿No sería posible realizar tales retenes con un poco de respeto por las vías y con conciencia del agudo problema de movilidad que sufrimos?
  7. Debe prohibirse, impedirse y multarse la ocupación de los rectángulos antibloqueo o intersecciones viales. Ello ocurre porque a quien lo ocupa nada le pasa, no se le multa, aunque con su egoísta actitud, perjudique sin pretexto a un sinnúmero de ciudadanos.

Lamentablemente en todos estos casos se denota una falta grave de actuación de nuestras autoridades y de producir sanciones a quienes perjudican de estas formas a los demás ciudadanos. Tristemente, solo aprendemos con sangre. ¿Por qué ahora sí nos cuidamos de conducir alicorados? Solo cuando se producen sanciones se previenen las infracciones. Aprendamos de esto y pongámosle inteligencia policial al tema, que bastante falta nos hace.

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