Inconformidad con reformas en la Guillermo Echavarría

 
 
   
 

Los padres de familia opinan
“Las reformas no están beneficiando a los niños, porque en la mañana están perdiendo una hora y media de clase y por la tarde les quitan 2 horas completas de jornada académica”, expone Beatriz Agudelo, vocera de los padres de familia. Hace poco, dice, la escuela fue sometida a una reforma; después de 4 años, adelantan de nuevo unos trabajos que no tienen justificación alguna. Las obras comenzaron en febrero, pero en su opinión, están retrasadas  y carecen de planificación; inclusive duda que estas sean terminadas en el período de vacaciones de mitad de año.

Los educadores
“Tanto alumnos como profesores estamos completamente hacinados; por ejemplo un aula de clase se adecuó como comedor y en su reemplazo están construyendo un salón para 25 personas, en el que van a acomodar a 40 alumnos”, explica Mariela Vallejo, profesora de español. Está reformas incluyen la construcción de un salón de apoyo, un cuarto de oficios varios y una cocineta estrecha para el profesorado.  Por eso, debido a la lentitud de los trabajos, observa un año difícil para la Guillermo Echavarría, debido a los niveles de ruido, polvo y contaminación. Sin embargo, para Vallejo existe un problema adicional: “Era costumbre que los menores recibieran complemento alimentario, pero una vez iniciaron las reformas en la cocina, muchos niños de bajos recursos aguantan hambre, porque no hay un lugar habilitado para la preparación de alimentos”.

El Inem y la Secretaría de Educación
“En una reunión con la comunidad, expusimos que todo tipo de obra trae consigo dificultades, pero con un poco de paciencia los niños comenzarán a disfrutar de las bondades de un nuevo restaurante y del aula de apoyo donde menores discapacitados serán atendidos por profesionales”, asegura Eladio López, subdirector administrativo del Inem, colegio del que depende la escuela en el organigrama oficial. Por su parte, para José Flores, Profesional Universitario de la Unidad de Infraestructura de la Secretaría de Educación, la comunidad tiene razón en reclamar por las demoras en los trabajos. Sin embargo, los retrasos tienen sus explicaciones. “Nos vimos obligados a ampliar el cronograma de actividades; los trabajos en La 10 dificultan el ingreso de materiales al interior de la escuela y el retiro de escombros”, asevera.  La meta, dice, es terminar las obras en el período de vacaciones, ya que en el centro educativo cuenta con una sola puerta de acceso que es utilizada por obreros, alumnos y profesores, lo cual obstaculiza un poco las reformas.