Hay un nuevo municipio estrella

Hay un nuevo municipio estrella
Al analizar el otorgamiento de licencias de construcción en el Valle de Aburrá se entienden los movimientos del negocio inmobiliario

Si bien los negocios inmobiliarios siguen mostrando aumentos sostenidos año a año, es difícil identificar cuáles son las zonas específicas que están propiciando esa tendencia.
En 2011, por ejemplo, El Poblado tuvo una reducción en ventas de vivienda nueva de 5 por ciento, mientras que Sabaneta, por ejemplo, pasó, en dos años, de 200 unidades a 2.000 por las normas y medidas que tomaron.
Uno de los análisis cruciales para ver el trasfondo del negocio y cómo se está moviendo en el Valle de Aburrá, es el otorgamiento de licencias, tanto residenciales como no residenciales.
Estos datos, municipio por municipio, son interesantes porque advierten del interés de los constructores en zonas específicas de la ciudad y muestran cuáles son los usos más buscados para desarrollar proyectos inmobiliarios.
Según los datos de otorgamiento de licencias de construcción, entregadas por la Lonja de Propiedad Raíz, La Estrella, localizado en el sur del Valle de Aburrá, es el municipio que ha mostrado un mayor incremento en este apartado. En los primeros tres meses de 2012 este municipio aumentó en un 478 por ciento el otorgamiento de licencias, comparado con el mismo periodo de 2011: pasó de 4.774 a 27.611.
Medellín y Bello le siguieron en el análisis con aumentos del 165 y 109 por ciento, respectivamente. El fenómeno en La Estrella es particular porque los datos generales del Valle de Aburrá indican un aumento solo del 41 por ciento (pasó de 572.597 a 806.506 licencias de vivienda).
En un primer acercamiento a los números, quedaría en evidencia un interés por desarrollar a La Estrella en materia de vivienda, concepto reforzado por las licencias no residenciales que, por el contrario, tuvieron una reducción del 3 por ciento.
Envigado es otro caso interesante. Los datos que arroja el análisis de otorgamiento de licencias muestran que estas se redujeron en un 76 por ciento en este municipio (entre el primer trimestre de 2011, comparado con el mismo periodo de este año) mientras que las de construcción no residencial crecieron en un 378 por ciento.
Este tipo de resultados tiene que ver, en la mayoría de los casos, con las disposiciones territoriales que hace cada una de las zonas que integran el Valle de Aburrá.