Hasta pronto, maestro

Hasta pronto, maestro
Vivir en El Poblado se suma al sentimiento de pesar por la muerte de Rafael Vega Bustamante, todo un ícono de la cultura en Medellín


Fotografía Carlos Tobón

Pocos días después de haber cumplido 91 años, Rafael Vega Bustamante dejó este mundo. Tras una intempestiva y corta afección, murió el domingo 24 de junio como siempre había vivido, en plena lucidez y preocupado por la terminación de un artículo periodístico, en esta oportunidad sobre los 150 años del natalicio de Claude Debussy, a celebrarse el próximo 22 de agosto.
A fin de rendirle un homenaje, tomamos de su hermano, Gustavo Vega Bustamante, las siguientes palabras, pronunciadas durante las honras fúnebres de don Rafael, el lunes 25 de junio:
“No es este el momento de intentar un perfil biográfico de la personalidad multifacética de Rafael Vega Bustamante. Ahora solo caben unas palabras que brotan del corazón ante los despojos mortales de nuestro querido y admirado hermano.
Se nos ha ido un gran amigo; un señor de verdad; un ser de inmensos valores; un líder del intelecto y la cultura; un hombre sencillo; trabajador incansable; travieso; gocetas; mecenas del espíritu; periodista al servicio de la buena música; escritor; librero; luchador infatigable.
Medio Medellín le debe a Rafael Vega Bustamante su introducción al mundo maravilloso de Bach, Beethoven, Mozart, Brahms, Mahler, Wagner, Chopin y todos los demás grandes maestros. Y creo que en la mayoría de los hogares de esta ciudad, aun en los más humildes, hay al menos un libro procedente de la Librería Continental.
Todos los estamentos culturales de la ciudad resentirán su ausencia porque Rafael fue el mayor y más autorizado difusor de la cultura musical y del libro en nuestro medio. Yo diría que colonizó tres generaciones de prosaicos paisas, y yo fui uno de los primeros en la lista.
Todos sus allegados sentiremos nostalgia de su risa franca, sus ademanes abiertos, sus criticas objetivas, sus aplausos frenéticos, pero, por sobre todo, de su calidad humana.
No será posible olvidar al hombre, al padre de familia, al hermano, al amigo, al empujador de gentes y de ideas, a ese valor intelectual y moral que fue Rafael Vega Bustamante.
Esta noche escucharé la Sinfonía N° 2, La Resurrección, de Gustav Mahler, en compañía de su espíritu, añorando las largas sesiones musicales y las interminables caminatas que hicimos en mi refugio campesino de Girardota. Y estoy seguro, finalmente, de que su recuerdo seguirá presidiendo la agenda cultural de la ciudad que tanto amó. Pero me imagino el combo que estará organizando en el paraíso.
Hasta pronto, Maestro!!!
Medellín, junio 25 de 2012