Hasta ahora

Hasta ahora
Jorge Julián Aristizábal un artista que busca con sus obras provocar y cuestionar a quienes las observan.

Es la primera vez que Jorge Julián Aristizábal expone sus dibujos, un trabajo de diez años en un mismo salón, “bocetos convertidos en obra.” Normalmente estos dibujos se quedan en la privacidad del estudio, así que la exposición Hasta ahora, es la oportunidad para mirar al artista un poco más de cerca, ver qué lo mueve, parte del proceso creativo y los saltos en su estilo desde 1997.


Jorge Julián Aristizábal ante una de las obras en la que demuestra sus habilidades para el dibujo. Bitch Searching; grafito sobre papel.

¿Por qué hay tanto texto sugestivo y fuerte acompañando el arte? Siempre me ha gustado mucho el texto, desde hace mucho colecciono citas, unas inventadas por mí, otras no, las apunto y lo que quiero es que la frase haga parte del dibujo, que lo enriquezca y complemente. Tengo en mi formación la idea de que al ilustrar un texto, hay que usar esa frase que agarra toda la historia. Me quedé con ese hábito, entonces cuando leo, apunto.

Hay muchos elementos de dolor en el texto y en el dibujo.
Es una forma del artista gritar, para que vean lo que está pasando. También hay textos muy filosóficos, conceptos maravillosos de gente inteligente. La elección es personal, son frases que me llaman la atención y sí, son fuertes. En el arte hay caminos, a mí me gusta el arte que me mueve, que me hace pensar, hay gente que prefiere el que le da una satisfacción visual. Yo quiero que la gente al otro día tenga la idea de lo que vio.

¿Entonces considera más importante el concepto que la destreza técnica?
El buen arte es como una receta de cocina, sí se deja algo por fuera puede tener un resultado fatal. Yo tengo mi estética y todo el mundo tiene la propia. Sí se debe lograr cierto balance y armonía, pero no es importante solo la técnica, no me interesa que alguien diga “me gusta porque está bien hecho”.

¿En qué medida se modifica el trabajo según las expectativas del público en cuanto a estilo?
Mi estilo es no tener estilo. Para mí sería lo más tedioso del mundo ser como Botero y pintar todos los días una gorda. La vida cambia y uno cambia constantemente, así que el arte tiene que cambiar. Hay gente a la que le genera problemas, hay gente que lo encuentra fabuloso. A mí me preocupó hace muchos años, pero entendí que ese soy yo, ese es mi temperamento. Es resolver el problema que la vida me está exigiendo en ese momento.

¿Cómo afecta eso la disciplina?
Yo soy muy disciplinado, si empiezo algo, lo acabo. Un dibujo grande se toma dos meses en el estudio y tiene un problema, no se puede corregir. A veces no funciona, hay que botarlo y volver empezar. En el formato grande es un reto no dejar caer el dibujo.

¿Siente sincronía con otros artistas?
Uno pasa por períodos de fascinación con otros artistas pero me he dado cuenta de que mientras más envejezco menos me pasa porque llega un punto donde uno entiende qué es lo que quiere y sabe para dónde va. Hay muchos que me fascinan y me encanta estudiarlos, normalmente son artistas que hacen lo opuesto a mí.

¿Le sucede lo mismo cuando compra arte?
Yo compro arte que me conmueve, que al verlo, como dice Roland Barthes, siento como si me hubieran dado en el corazón con una flecha. Uno sabe lo que le gustaría llevarse a la casa, y realmente no es mucho. Me emociona enormemente y admiro a la gente que me compra cuadros porque es como un matrimonio, la persona quiere vivir por el resto de su vida con la obra.

¿Qué tan relevante es la imagen en dos dimensiones hoy?Todos tenemos una conexión extraña con el dibujo, todos sabemos lo que se siente dibujar. Cuando un bebé hace dibujos y rayones, está entendiendo dónde está en el universo y lo delimita con un lápiz. Esa necesidad de dibujar es una parte intrínseca del ser humano, no creo que la pintura se acabe. El dibujo está en todo su furor en Europa porque regresa a lo manual. La creación digital va a crear un cansancio porque todo se parece mucho. El trabajo del artista es una pasión, es imposible que se acabe sí llevamos toda nuestra existencia teniéndola, además tú no puedes negar una buena pintura al verla.

¿La formación europea y americana le dieron perspectivas distintas?
La formación inglesa me enseñó más de la frase, la gringa no es tanto para pensar sino cómo hacer el dibujo bien. No sé si fue un cambio para bien o para mal pero sí fue una evolución para mí, allá me confrontaron con muchas cosas a las que el medio aquí no me había confrontado; es muy pasivo. Además la estética allá es distinta y uno se tiene que adaptar a las culturas, a ellos no les interesa que yo sea un artista colombiano y a mí tampoco.

¿Qué reacción espera de la gente con la exposición?
Espero que la gente se enganche, que la obra los atraiga o seduzca, que se interesen por lo que estoy tratando de decir, lo importante es lo que cada uno se lleve.

Jorge Julián sobre algunas de las series de la exhibición
Por qué es tan importante sonreír en fotos: “Hay un mensaje político de racismo y un poco de sátira escondida, además me parecen lindísimos los ojos.”

Calendario de cocaína: “Ahora que se sabe que la adicción es cerebral, me interesó en cómo una imagen afecta a la persona. La idea de los meses es por que la vida de los adictos se vuelve lo mismo todo el tiempo.”

Fotopress: “El cerebro lee de acuerdo a las experiencias personales, al sentido estético individual. A partir de la foto te estoy forzando a crear tu propia obra de arte. Me gusta porque es un reflejo de lo que pasa en el mundo, no es que yo escoja cosas dolorosas.”

Piel I, II y III y Pestañas I, II y III: “La idea es poder lograr un efecto liviano o pesado con solo líneas. Las pestañas parece que un soplo las fuera a mover y en la piel quería que se sintiera el peso.”