Hágase la prueba

 
 
   
 
La creencia popular es que el sida es una enfermedad de homosexuales y de poblaciones marginales. Esa creencia puede estar en el principio de las causas que ha hecho que el número de personas que contraen la enfermedad siga aumentando, año tras año, a pesar de las campañas y de la visiblidad mediática que esta tiene. El problema es que como tantas otras creencias populares, esta también está equivocada. El médico internista infectólogo Juan Carlos Cataño explica que aunque hace muchos años la mayoría de personas enfermas de sida identificadas eran homosexuales, hoy la cara de la enfermedad es radicalmente distinta y en nuestro medio esa cara es cada vez más la de mujeres y personas jóvenes.
En palabras del doctor Cataño, “el sida hace muchos años dejó de ser una enfermedad de homosexuales, y ha pasado a convertirse en un flagelo que afecta desde niños recién nacidos (que se contagian de su madre al nacer o durante la lactancia), hasta ancianos”. Y, explica él, en Medellín cada vez hay más jóvenes y mujeres con sida.
El doctor Cataño cuenta que por su consultorio pasaban hace unos tres años 5 personas con sida al mes y ahora esa cifra es de 30 personas al mes. Antes la relación entre hombres y mujeres con sida era de 10 a 1 y hoy es de 2 a 1, aunque el aumento en la estadística relacionada con mujeres puede deberse no solo a que la enfermedad se ha extendido sino a que a ellas les hacen más la prueba de detección del sida (rutinaria para las embarazadas) que a los hombres.
Y las edades de esos pacientes cada vez son menores. El doctor Cataño tiene pacientes que apenas pasan de los 20 años y que padecen los síntomas del sida en fase avanzada. La conclusión obvia es que como esos síntomas aparecen entre 8 y 10 años después del contagio, esas personas fueron infectadas a los 10 ó 12 años de edad. Y no son pocos los que están en esta condición: “Son los que producto de una rumba, de un after-party, de una excursión de fin de estudios o simplemente para dejar de ser primíparos en la universidad, experimentan con todo tipo de drogas, licor y actividades de índole sexual donde se forma un nicho perfecto para diseminar la enfermedad; recuerde usted que existe un subregistro enorme de cuántos infectados hay entre nosotros, o incluso si podemos ser uno más de ellos y no saberlo, no sabemos tampoco cuántos estando sanos (sin síntomas de enfermedad) se encuentran teniendo practicas sexuales de riesgo (sin preservativo) diseminando así la enfermedad”.

Sin cura a la vista
El doctor Cataño, desde su punto de vista profesional, dice que la cura de la enfermedad aún está muy lejos; sin embargo, el sida no es ya la enfermedad terminal que mucha gente cree, sino una padecimiento crónico (como la diabetes o la hipertensión) con el que se puede vivir siempre y cuando se diagnostique en fase temprana y se reciba el tratamiento adecuado.
Aquí es donde entra la petición del título de este artículo: hacerse la prueba. El tratamiento de una persona con VIH, o sea al principio de la enfermedad, antes de que pasen esos 8 ó 10 años en que aparecen los síntomas más graves y el tratamiento sea más dificil y costoso, vale más o menos 1.5 millones de pesos al mes. Es con drogas y está cubierto por el Plan Obligatorio de Salud según la resolución 3442 y el Acuerdo 0336 del Ministerio de Protección Social.
La prueba también entra dentro de la cobertura obligatoria y para hacérsela solo basta con solicitarla al médico en la EPS. La entidad no la puede negar porque la ley lo ordena.
Si usted cree que la necesita, debe dejar pasar al menos dos semanas después del contacto (sexual) sospechoso, antes de solicitar la prueba. Se puede vivir con la enfermedad 8 ó 10 años antes de que los síntomas aparezcan, pero en ese momento ya será tarde para el tratamiento, y en ese tiempo posiblemente habrá contagiado a muchas otras personas.
Suena apocalítico, pero el doctor Cataño dice desde su consultorio que se trata de una amenaza real que trasciende clase social, género y orientación sexual: “El sida es algo que está ahí y mi experiencia me dice que al comportamiento humano no lo limita nadie, ni la religión, ni la ley; por eso mi mensaje es háganse la prueba y si sale positiva no es el fin del mundo, simplemente sigan el tratamiento, por su bien y para que detengan la cadena de contagio”.

Descargue los documentos del Ministerio de Protección Social:

Resolución 3442 de 2006.
Acuerdo 0336 de 2006.

Publicado en la edición 382, enero 19 de 2009