Grafiti en el metro: ¿arte o vandalismo?

La Administración califica el hecho como un delito. La comunidad rechaza lo sucedido y gestores culturales defienden la intervención y cuestionan a la ciudadanía.
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Foto cortesía @YoAmoAMedellin
 
Por José Fernando Serna Osorio
 
Con profunda preocupación y un llamado al respeto por los bienes públicos, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, tomó las acciones en las que un vagón del metro fue pintado con grafitis en la madrugada de este domingo.

El hecho, que ocurrió entre las estaciones Industriales y Exposiciones, ha causado diferentes calificativos en los que cada una de las partes expuso su punto de vista.

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El Alcalde se fue por la postura rígida de la institucionalidad y señaló que el acto tiene un gran significado que va en contra de la cultura ciudadana, que ha enmarcado el sistema de transporte más importante de la ciudad.

“Existió vandalismo, porque se ingresó a la vía férrea, se utilizó un vagón que está parqueado dentro de la línea y por eso es motivo de investigación. Nunca se debe confundir el arte con vandalismo”, dijo el burgomaestre.

Respecto a la manifestación, el Alcalde señaló que: “En Medellín hemos venido apoyando procesos de organizaciones con el grafiti y lo vamos a seguir haciendo, pero necesitamos que nos ayuden a controlar este tipo de hechos, porque eso sí no lo vamos a aceptar”.

Por su parte, la gerente del Metro, Claudia Restrepo, señaló en la misma posición, que los daños ocasionados fueron significativos y como empresa interpusieron la denuncia después que se realizara un peritazgo en el tren. Los daños ocasionados a la malla de seguridad, la limpieza del vagón y la optimización para que prestara el servicio fueron cubiertos por la empresa.

“Si no tuviéramos la capacidad de haberlo recuperado el día que sucedió es no tenerlo disponible para el servicio. Estamos hablando de valores superiores a los 50 millones de pesos, que tendrían que ser devueltos en el ejercicio de quienes hicieron esa actividad”, dijo la Gerente.

¿Y la seguridad?
Más allá del caso, que nos es el primero que sucede tras otros similares en 2012 y 2014, algunos colectivos ciudadanos cuestionaron la seguridad que hay en la ciudad tanto para los bienes públicos como para la misma gente.

Comentarios trasmitidos a Vivir en El Poblado abrieron el debate sobre la situación que ha puesto en jaque la seguridad de la ciudad y en la que hasta el mismo alcalde Gutiérrez se ha visto amenazado de muerte por grupos al margen de la ley.

En la situación de la intervención en el metro, algunos lectores se preguntaron cuánto tiempo permanecieron los responsables del hecho en el lugar y por qué no se tuvo una respuesta oportuna para su individualización.

“No podemos generar ese tipo de excusas, tiene que haber una revisión de seguridad integral, porque estamos hablando de un sistema que mueve miles y miles de pasajeros al día y que es confiable. Esto no fue arte, fue vandalismo, además rompieron la reja e ingresaron a un línea férrea, eso es un delito y puede poner en riesgo a los diferentes usuarios y el sistema”, dijo el Alcalde.

Tras revisar los videos y el peritaje del lugar en que fue pintado el vagón se observa toda la acción realizada por las personas. Jorge Mario Tobón, gerente de Gestión Social y Servicio al Cliente, dijo que “todo el circuito de televisión les permite tener todas las variables y todos los hechos que ocurrieron y ya está manos de las autoridades correspondientes”.

La defensa
Más allá del simple hecho de la manifestación que se presentó en el metro y en el que se dividen las opiniones sobre si hubo delito o no, líderes culturales defendieron, pero no justificaron lo sucedido en la madrugada de este domingo.

Jeihhco, reconocido gestor cultural y social de la comuna 13 con organizaciones como C-15 y Casa Kolacho, señaló que aparte de la discusión sobre si fue vandalismo o no, lo que verdaderamente se debe cuestionar la sociedad es los extremos a los que se llega en una situación de estas.

“Uno puede estar o no de acuerdo y eso es válido. Lo que hay que mirar es lo que genera eso, lo podridos que estamos como sociedad. Uno mira los comentarios de la gente en redes y lo que veo es que la paz nunca va a llegar a este país, nunca en la vida”, dijo Jeihhco.

La consideración la hace el líder luego que en las redes sociales aparecieran comentarios ofensivos y violentos contra los presuntos responsables de pintar el metro. Los extremos, de acuerdo con él, nos lleva a cuestionarnos como un país intolerante.

“La conclusión a la que he llegado es que un acto como estos saca la peor cara del fascismo que existe en Antioquia. Lo que le da miedo a uno es que un loco de esos que está escribiendo cosas tan abominables como matar a alguien lo haga realidad y que pidan más seguridad, pero que sean dizque las Convivir”, agregó.

Entre otras cosas, lo que rescata este líder de un colectivo de grafiteros en la comuna 13 y que han intervenido diferentes partes de la ciudad, e inclusive las estaciones del metro con el consentimiento de sus directivas, es que se pierda el terreno ganado en tantos años, pero a su vez, que hay un ala de grafiteros que van con la esencia misma de adoptar la ciudad como un lienzo público.

Así mismo, dijo que el metro los sataniza como vándalos, pero cuestiona que algunos vagones en su interior vayan repletos de publicidad, que finalmente lo que están haciendo en ensuciar y contaminar visualmente ese sistema de transporte.

“Luego vas a ver una firma de Botero pegada en el metro, en un plotter gigante y que no necesariamente les gusta a todos. El problema es que en Medellín no hay un grafitero que se apellide Botero, sabiendo y respetando lo que significa este señor para la ciudad”, concluyó Jeihhco.