Saciar, legado familiar contra el hambre

fundación Saciar Silvia Elena Llano
Los bancos de alimentos en Colombia, que son 19, se unirán entre el 15 y el 21 de noviembre para realizar la Alimentatón, una colecta de alimentos no perecederos. App: EatCloud.

En Colombia botamos cada año 9.76 millones toneladas de comida apta para el consumo humano. Recuperarla a tiempo para combatir el hambre y la desnutrición es la buena acción de los bancos de alimentos.

Silvia Elena Llano y su esposo Pedro Nel Giraldo han sido las caras visibles del esfuerzo familiar por conservar un legado de solidaridad que se expresa en la fundación Saciar y sus 20 años como banco de alimentos.

Ella es la subdirectora, pero prefiere no ser protagonista; mejor, dice, que los hechos sean los que hablen, como la atención brindada a seis millones de personas y el redireccionamiento de 54 mil toneladas de productos que recibieron en donación.

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El nacimiento de Saciar tuvo un momento clave con ocasión del fallecimiento de su padre, Juan José Llano. Silvia Elena y la familia recibieron durante el entierro visitas de muchas personas que nunca habían visto en sus vidas y que eran beneficiarios de sus ayudas. Esa fue la mejor la motivación para continuar con labores que habían visto tantas veces desde que eran pequeños con sus abuelos y padres. En Colombia no se hablaba de bancos de alimentos y ya los cinco hermanos estaban creando el primero.

“Nacimos para trabajar por las personas” recuerda Silvia Elena, y continua: “empezamos rescatando alimentos que se perdían, que llegaban a los basureros o a los rellenos sanitarios, pero que eran aptos para el consumo humano”.

Estar convencidos de una intención genuina y necesaria los mantuvo contra tantas puertas cerradas. Comenzar no fue fácil. Pero con trabajo duro y la obtención de los primeros resultados fueron recibiendo cada vez más apoyo, al punto que en 2018 entregaron 6.092 toneladas a beneficiarios y atendieron 728 instituciones y 74.286 personas por mes.

Además de Silvia Elena y Pedro Nel, sus dos hijos, Elisa y Daniel, colaboran con Saciar. “Crecieron aquí”, dice ella y reconoce que el tiempo familiar, de ocio y de asuntos personales no es mucho, pero asegura que es mayor la satisfacción por ver la labor cumplida.

En todo este tiempo, de los momentos más emocionantes fue cuando a la celebración de los 20 años se presentaron jóvenes beneficiarios de la fundación, que hoy son estudiantes universitarios y profesionales. “Hoy somos lo que ayer nos dieron”, se leía en las camisetas que portaban. “Hoy pueden contar una historia diferente”, celebra Silvia.

Por: Clara Giraldo Agredo / clara.giraldo@vivirenelpoblado.com

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