Fuerte sin foso ni trinchera

El tema este de los porteros y los vigilantes sigue al orden del día en las copropiedades de El Poblado. La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, SPVSP, ha sido clara al decir que las funciones de portería y vigilancia de las unidades residenciales las deben prestar personas licenciadas para tal labor y que pertenezcan empresas de vigilancia autorizadas por esa entidad (celadores).

Del otro lado están quienes han expresado sus divergencias con esta medida por considerarla inadecuada, por decir lo menos. El abogado Diego Restrepo, especialista en derecho inmobiliario y asesor de Vivir en El Poblado, argumenta que la aplicación de lo dicho por la SPVSP tendría serias consecuencias sociales en Medellín (aquí hay 16 mil empleados en 4 mil copropiedades) y convertiría las unidades residenciales en fortalezas.

Una compañía de vigilancia que presta su servicio a varias copropiedades de El Poblado distribuyó en los últimos días una serie de recomendaciones de seguridad entre sus clientes. En una primera lectura se puede apreciar que según esto la situación no está como para ponerse con paños de agua tibia para la protección de los bienes y la familia; por la otra, este catálogo da la idea de una vida como de una sociedad policial a la que le falta poco para ser un estado totalitario en el que todos nos vigilamos, espiamos y denunciamos entre sí.


Estas son algunas de esas recomendaciones:

  1. Mantenerse alerta para descubrir indicios de seguimiento de sus actividades y las de su familia, lo mismo que de su residencia y bienes por parte de delincuentes.
  2. No contratar empleados sin antes haber verificado sus referencias y su fácil ubicación en caso de un posible ilícito y advertirles que si van a salir de la unidad permitan que los requisen en la portería.
  3. El vehículo en el estacionamiento de la unidad debe permanecer con las puertas bien cerradas y no dejar artículos de valor dentro de él (incluidos los paneles de los radios).
  4. Cuando se queden empleados en el apartamento, no dejar las llaves del cuarto donde previamente se guardaron los artículos valiosos y cuando estén varios obreros trabajando en la unidad, en lo posible no dejar el apartamento solo.
  5. En el apartamento no se deben mantener grandes sumas de dinero ni joyas y para lo que es necesario se debe tener un cofre de seguridad o caja fuerte de la cual únicamente los propietarios tengan la clave y la ubicación.
  6. El vigilante tiene instrucciones para tener tacto y cuidado en el manejo de las situaciones que impliquen a la copropiedad con el fin de no conseguirle enemigos gratuitos a los residentes de esta por un procedimiento que deje muertos, heridos o personas con odios hacia la unidad residencial.
  7. Se debe tener en cuenta que el vigilante es una sola persona expuesta en la portería y por lo tanto en ciertos ataques de los que se puede ser víctima necesita el apoyo y colaboración de los residentes. Este puede ser: prendiendo luces, llamando a la policía, haciendo ruidos a viva voz (…)
  8. Los elementos que deje en el estacionamiento, tales como bicicletas, deben estar bien asegurados con cadenas o con cerraduras de buena calidad.
  9. En lo posible, los residentes no deben entrar en taxi a la unidad; es preferible hacer el recorrido de la portería al apartamento a pie, pues cuando el taxista entra puede cometer un ilícito o identificar las vulnerabilidades de la copropiedad.
  10. Con el fin de que los residentes colaboren con la seguridad, los fines de semana y puentes festivos (y por qué no, todos los días), las personas que estén en su apartamento deben mirar por las ventanas o salir a los pasillos con frecuencia para detectar personas o hechos extraños e informar al vigilante para que este tome acción.