Expande tus límites

  
 Por: Carolina Zuleta Maya 
 La teoría fundamental de la sicología social dice que las personas no tenemos un conjunto de características estables, inmodificables y permanentes, sino que por el contrario los atributos que definen nuestra personalidad varían dependiendo de la situación en la que nos encontramos; en otras palabras es el contexto o el ambiente que vivimos el responsable de cómo actuamos. Para ilustrar esta teoría está la historia de Nininger, un joven americano quien era descrito por sus amigos y familiares como un hombre pacífico, intelectual, que disfrutaba de la música clásica y el teatro y que tenía buenas relaciones con las personas que lo rodeaban. Durante la Segunda Guerra Mundial, Nininger participó en una batalla contra los japoneses en la cual murió después de haber peleado con ferocidad hasta el último minuto; tras su muerte recibió una medalla de honor por su valentía y coraje. Entonces la pregunta es si Nininger era un hombre pacífico incapaz de agredir a otros o si era agresivo y capaz de quitarle la vida a otra persona. La respuesta que nos da la sicología social es que tenía atributos de los dos. Mientras estaba en su casa con su familia se comportaba como un hombre pacífico pues la situación así lo permitía pero el ambiente de guerra hizo de él a un guerrero.
Muchos de nosotros creemos que nuestra personalidad está grabada en piedra, somos tímidos o extrovertidos, individualistas o sociales, temerosos o amantes del riesgo, positivos o negativos y aceptamos los comportamientos que hemos tenido en el pasado como prueba de que somos de una u otra manera. Si creemos que nuestra personalidad no puede cambiar, entonces no nos atrevemos a ponernos en situaciones que nos hagan actuar diferente a quien consideramos que somos. Por ejemplo, una persona que se considera a sí misma como tímida nunca se permite participar de un karaoke o una obra de teatro y por lo tanto al no intentarlo se pasa la vida creyendo que no lo puede hacer. ¿Cuántas veces has respondido a otros o a ti mismo con frases como “yo soy así” o “yo nunca hago ese tipo de cosas” o “esa no soy yo”?
Creo que todas las personas tienen el potencial de reinventarse a sí mismas. Además he aprendido que una de las satisfacciones más grandes de la vida nace de aquellos momentos en los que superamos miedos o sobrepasamos barreras. La invitación de este artículo es a que explores la definición que tienes de tí mismo, que identifiques las áreas de tu personalidad en las quieres mejorar o cambiar y que utilices la teoría de la sicología positiva para exponerte a situaciones que te obliguen a cultivar esas características. Si haces un hábito de siempre expandir tus límites entonces no habrá fronteras ni barreras que te detengan.

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