Eucalipto de la discordia

   
  
   
 Según informó y documentó Patricia Llano, administradora del edificio Belmonte –ubicado en la carrera 34 con la calle 5G- hace más de un año y apoyados en un concepto del Área Metropolitana emitido el 16 de junio de 2008, están solicitando, en vano, a la administración del edificio El Chambul (carrera 33 con la calle 5G) la tala de un eucalipto de 30 metros de alto que pone en riesgo a Belmonte y a quienes transitan por la Calle 7. Remitidos por el Área Metropolitana, acudieron ante la Inspección 14B, pero la inspectora Ana María Arredondo respondió que “(…) este despacho no puede ordenar a los propietarios del edificio El Chambul proceder a la tala del eucalipto…”. Ante la negativa, Belmonte solicitó al Simpad el pasado 5 de octubre una visita técnica. Tras realizarla, el Sistema de Prevención y Atención de Desastres conceptuó que “este árbol atenta contra la integridad física de los habitantes del edificio Belmonte y los transeúntes de la calle 7, entre carreras 34 y 33”. Por tanto, recomendó a Ángela Posada, Administradora de El Chambul, “realizar a la mayor brevedad la tala del eucalipto en mención”.
Consultada por Vivir en El Poblado, la Administradora de El Chambul afirmó que “no voy a mover un dedo, es un árbol que está amarrado a la quebrada y ese terreno no es del edifico sino del Municipio”. No obstante, tanto el Área Metropolitana como el Simpad informaron que está en propiedad privada, concretamente en El Chambul. Ángela Posada, la Administradora, agregó que “hay muchas cosas en la vida que hay que hacer, menos carajadas. Si se cayó, se cayó, punto. Si no se cayó, no lo vamos a arrancar. Vale una millonada la tumbada, que se caiga a ver qué daños hizo”.
Según Eugenio Gaviria, Líder de Control y Vigilancia Ambiental del Área Metropolitana, “el Código Civil tienen sus artículos muy claros y compete a la Inspección de Policía velar porque esta determinación se cumpla”. Lo cierto es que al cierre de esta edición la situación no había cambiado y el viejo eucalipto, inclinado y con “gomosis avanzada”, como lo indica el estudio del Área, seguía en el mismo sitio.

El caso de El Poblado
Pero más allá de este conflicto surgido entre vecinos, de acuerdo con un estudio e inventario realizado por el Área Metropolitana en todo el Valle del Aburrá en 2005, conocido como el Plan maestro de espacios públicos verdes y toda su vegetación arbórea, en la zona de El Poblado son comunes los árboles que ofrecen riesgos, principalmente eucaliptos y cipreses.
El Líder de Control y Vigilancia Ambiental del Área, Eugenio Gaviria, indicó que “obedecen a especies que fueron quedando como remanentes de las antiguas fincas de El Poblado, crecieron a su libre albedrío y hoy, por estar interfiriendo con el desarrollo urbanístico, se han ido convirtiendo en factores de algún riesgo”. Aclaró, sin embargo, que no todos los eucaliptos y cipreses ofrecen peligro.
El funcionario explicó que los problemas se generan al acomodarse El Poblado entre los grandes árboles de las viejas fincas. “Cuando los árboles crecen en el bosque, crecen en conjunto y por lo tanto se sostienen unos con otros, se fortalecen como grupo, pero en la medida en que se van quedando solos se vuelven más vulnerables a una corriente súbita, a una tormenta o a un viento. Ese es uno de los fenómenos más comunes en esta zona”. Caso distinto ocurre con los árboles que están en las avenidas. “Están ahí desde pequeños y crecen solos, soportando vientos y presiones”, es decir, no ofrecen riesgos como los demás.
Algunas de las características que se deben analizar para determinar si un árbol implica peligro son su grado de inclinación, su altura, su longevidad y el tipo de suelo donde está. En el caso de eucaliptos y cipreses, un ejemplar de más de 35 metros puede significar riesgos, al igual que uno mayor de 70 años. Otro factor importante es el grado y clase de intervención que hayan tenido. “Hay árboles que se les afecta por la construcción de alguna infraestructura. Aunque su raíz no se corte, es posible que si a su alrededor se establece un piso duro, disminuya la capacidad de aireación del suelo y de aporte de agua, lo que genera muerte o pudrición de la raíz”. De ahí que sea común que al momento de revisar los árboles que se caen, los técnicos encuentren que no tienen raíces.
Pie de foto: Según el Simpad y el Área Metropolitana, este viejo eucalipto del edifico El Chambul ofrece peligro a vecinos y transeúntes.