“Estoy partido en dos”

“Estoy partido en dos”
La ingeniería electrónica y la música son las dos grandes pasiones de Jorge Mario Valencia. Tiene una banda, pertenece al Ensamble Coral de Medellín y pone en riesgo su voz cuando Nacional hace gol


“¡Jue pucha! ¡Qué barbaridad hice!”, pensó Jorge Mario Valencia a los siete años, muchos días después de gritar la mentira más grande de su vida mientras salía adormilado de sus cobijas: “¡Mamaaaá, no me gusta la música, no quiero seguir en esas clases!”. La frase, todavía célebre en su familia, fue pronunciada uno de esos sábados en que lo único que quería era dormir. “Si hubiera sido Pinocho me hubiera crecido la nariz hasta Bogotá”. Por supuesto, lo sacaron de clases de iniciación musical, asunto que le pesó en el alma.

Músico, compositor y cacharrero
Con papá y abuelo músicos, amaba la música pero odiaba madrugar, asunto que a sus 27 años le sigue pareciendo tortuoso, por más ingeniero electrónico que sea, por más que trabaje de sol a sol en una empresa de telecomunicaciones, por más que se haya quemado las pestañas en jornadas intensas y extensas mientras adelantaba su maestría en Tecnología Musical, en Inglaterra.
Pero como las vocaciones terminan imponiéndose, regresó a clases, bajo sus condiciones horarias, claro. “Empecé a aprender instrumentos, primero la batería, después el canto con la guitarra.
“Nunca he dejado de cantar, todo lo que se me atraviese lo he cantado”. A los siete años entonaba con gran sentimiento, para sorpresa de sus compañeritos de colegio, canciones de Nirvana, Metallica, Poison, Bon Jovi, aprendidas en esas tardes de ocio y soledad de hijo único frente a un televisor. “Yo era feliz viendo a los copetudos de la época y me volví rockero, aunque también he sentido mucho la música clásica”.
A los 15 años quiso aprender a cantar con técnica, y estudió armonía, contrapunto y solfeo, conocimientos que le ayudaron a hacer sus primeras composiciones para Sirius, la banda de heavy metal que fundó por aquellos días con sus amigos de infancia. “No hay palabras para describir lo que disfrutamos. Yo componía letra y música de las canciones que cantábamos en inglés, y tocaba la batería. Mi modus operandi para componer, y que sigo utilizando, era mediante las herramientas del computador, secuenciadores y editores de medios. Escribía las pistas, sacaba las partituras y les mandaba los archivos a los músicos de la banda”.
Precisamente uno de los distintivos de Jorge Mario es que es un cacharrero profesional, experto en explorar y descubrir posibilidades digitales para mejorar los audios, de manera que llegó con ventajas a esta materia, en Ingeniería Electrónica. “Estoy partido en dos: entre la ingeniería y la música. La ingeniería me apasiona mucho pero es la música la que me termina de llenar y de complementar”.

Me gusta cantar
En lo que más fuerte se siente es en el canto. Sé que estoy lejos de ser de los mejores pero me gusta mi voz y cuando canto me transformo, me siento más fuerte que en cualquier instrumento, tal vez por el timbre y los sentimientos”.
“¿Cómo cuido mi voz? No fumando y no llevándola a límites innecesarios, excepto cuando hay gol del Nacional: brinco, grito y pataleo”. Porque su apasionamiento por la vida también se desborda hasta el fútbol y juega semanalmente con sus compañeros de trabajo. “Soy volante, sin eso no puedo vivir. Me pica el cuerpo cuando no hago deporte”. Y como tampoco puede vivir sin la música y sin la electrónica, llegó un momento de alta tensión mientras cursaba su carrera en que le quedó imposible multiplicarse con éxito en tres bandas de música, dos equipos de fútbol y en la muy exigente materia de cálculo. Entonces se moderó y dejó dos bandas de rock y un equipo de fútbol. No más.
Hoy, su tiempo se reparte entre un proyecto musical en el que está poniendo todo su empeño: la banda Senderos, fusión de música andina tradicional suramericana con rock y con elementos electrónicos, en la que es cantante principal y guitarrista. Dos días a la semana ensaya con el Ensamble Coral de Medellín, coro que “me cambió la vida porque me ha dado los mejores amigos y me ha llevado a conocer el mundo, lo que me abrió la cabeza de una forma impresionante”.
El tiempo que le queda lo dedica a su novia, a tratar de consolidar una empresa especializada en audios para medios de comunicación y propuestas musicales y, por supuesto, a dormir.
Jorge Mario sabe que su mayor fortaleza está en esa versatilidad que le permite componer, adaptar cantar, ejecutar varios instrumentos y dominar la tecnología digital. En esa mezcla privilegiada está la diferencia.