Esto piensan de su barrio

Músicos, periodistas, urbanistas, artistas plásticos y líderes comunitarios que han vivido o trabajado en barrios de la comuna 15 hablan de sus características, fortalezas y necesidades 

Julio Ernesto Estrada (Fruko)
“He tenido contacto con Guayabal desde que trabajé con Discos Fuentes. Viví en Campoamor, en San Pablo. He visto su desarrollo. Fue muy bonito porque, además de ser vecinos del Olaya Herrera, allí llegaron a través del tiempo la Terminal del Sur, se fueron desarrollando las avenidas que harían contacto con El Poblado e industrias muy queridas como Noel. Tenemos un flujo vehicular y de transporte espectacular. Como Medellín es la ciudad más innovadora, todos estos barrios han salido de problemáticas y hoy hay un comportamiento especial, mucho deporte. En Guayabal fue donde nació la orquesta Fruko y sus Tesos, muy cerca del Olaya Herrera empezamos esa historia musical que cambió la cultura del país. Nuestros trabajos musicales han sido los pioneros para generar nuevos ritmos y movimientos que tienen la virtud del éxito. Ensayábamos en la 10 con la 54 con todos estos muchachos: Joe Arroyo, Wilson Manyoma; son bonitos recuerdos porque allí se vivía un ambiente muy bueno y además estuvo el compañero Rodolfo Aicardy, quien vivió en Campoamor. Teníamos un círculo de amigos y vecinos que iban a visitarnos, y como los muchachos venían de otras partes y era una orquesta heterogénea, conseguimos muchas amistades y nos atendieron muy bien. A mí me encantaría que Guayabal tuviera sitios donde los artistas pudieran mostrar su talento, hicieran conciertos y exposiciones porque para el deporte sí hay muchos escenarios”.


Álex De los Ríos
Publicista y magíster en Economía Urbana, habitante de Manzanares. “En su mayoría es una comuna tranquila que ha venido progresando mucho, más desde lo privado que desde lo público. Tiene una fortaleza enorme y es la reserva que posee para los nuevos POT, porque tiene el cinturón industrial y el Olaya Herrera, dos zonas que cuando se les cambie el uso del suelo la plusvalía sobre la vivienda va a ser altísima. Los Parques del Río serán un acierto enorme que le darán una dinámica muy distinta a la comuna; con el puente de la 4 Sur la integración con El Poblado ya es alta pero todavía hay cuellos de botella. Uno de los problemas de Guayabal es que absorbe toda la carga de tráfico que va hacia el sur, sobre todo el transporte en bus y muchos colectivos de Itagüí, de los que no recibe ningún tipo de beneficio pero le dejan la contaminación. Su centro es la Avenida Guayabal, una de las más bien planificadas de la ciudad; tiene la carrera 65, que es un patrimonio natural de la comuna. Entre sus sitios característicos están la Terminal del Sur; el Olaya Herrera, uno de los íconos arquitectónicos de la ciudad; el parque cementerio Campos de Paz, otra reserva natural grande que tiene Guayabal –y es bueno que una comuna con tantas industrias tenga buena arborización–, y el parque de Cristo Rey, con una parroquia bastante emblemática. Entre los nuevos referentes están el puente de la 4 Sur y el parque biblioteca, ubicado dentro del Olaya Herrera”.


Fernando Cifuentes
Periodista, habitante de Campoamor. “En los últimos años Guayabal ha tenido una evolución positiva, sobre todo en equipamientos urbanos, una deuda que Medellín tenía con el sector; quizás por esa vocación industrial, la ciudad lo descuidó en cuanto a colegios, escenarios deportivos y unidades hospitalarias. Y aunque el déficit ha disminuido, todavía falta mucho porque es una zona muy popular, con un componente industrial muy importante pero también con un gran componente barrial al que hay que darle más importancia; tiene barrios de mucha tradición y muy poblados, donde los vecinos se conocen, se ayudan, comparten la vida cotidiana y construyen en conjunto. Hay que trabajar mucho la sostenibilidad de Guayabal para que de manera sana se complementen los usos del suelo industrial y habitacional, para superar los conflictos ambientales que existen. En la comuna 15 hay emisión de gases, polución y el mismo tráfico de camiones hace un poco más contaminado el sector, pero eso se puede mitigar y se ha venido mejorando. Recuerdo que en los 70 y 80 las emisiones de gases eran supremamente grandes y pesadas, pero las autoridades han puesto controles y las industrias cada vez mitigan más el daño ambiental, tienen horarios e infraestructura para evitar que las emisiones salgan casi que directas al aire. Una de las ventajas de vivir en Guayabal es su cercanía al corredor del río, lo que facilita la movilidad. El ser plano permite buena planificación, inversiones menos costosas y mejor servicio de transporte”.


Gonzalo Martínez
Artista plástico y músico, habitante y fundador de Campoamor. “Guayabal es como la cenicienta del medio ambiente de todo el territorio porque desde su fundación, en 1941, llegaron muchas empresas debido al sector tan despoblado y plano, la cercanía relativa al Centro de la ciudad y su salida hacia el sur. Cada empresa creó un barrio para tener a sus empleados cerquita, entonces surgieron los barrios barrio Apolo, Incametal, Cudecom, Inextra; los propietarios fueron parcelando y vendiendo para pequeñas urbanizaciones: Manzanares, Acacias, Mayorca, Colina, Colinita, y los barrios de invasión fueron El Bolo, el sector de Las Chozas –en el Barrio Antioquia–, y la parcelación de Betania. Por ser plano, Guayabal ha sido muy codiciado, en 20 años o 30 es posible que saquen a este sector de acá para hacer torres. El barrio ha tenido etapas muy duras: cuando la droga, cuando Pablo Escobar, sufrimos mucho entre el 85 y el 91 porque aquí se asentaron las bandas, pero hemos sido favorecidos por la cercanía a Discos Fuentes y a Sonolux, porque hemos tenido como vecinos a Fruko, a Rodolfo, a Joe Arroyo –quien vivió en Campoamor muchos años cuando trabajaba con Fruko–. También acá ensayaban Los Yetis en los años 60; ha sido una manera de darle una identidad cultural a Campoamor. He conocido su proceso de crecimiento, casas que eran de un piso ahora son de dos, tres y cuatro, y muchos de sus fundadores ya han fallecido”.


Óscar Montoya
Periodista, habitante de La Colinita. “Guayabal es una barrio que todavía tiene tradición familiar. Su transformación urbanística a través de la 4 Sur ha sido importante aunque también lo ha embotellado.

El “pero” que tiene Guayabal es la contaminación. De acuerdo con mediciones del Área Metropolitana, es uno de los sectores de Medellín más contaminados, lo que perjudica la salud, sobre todo de los niños, con afecciones respiratorias. Es necesario incrementar las redes de salud y educación porque esta es una población que viene creciendo bastante con las urbanizaciones aledañas. Esta infraestructura no se puede quedar rezagada; se requieren más puestos en escuelas y colegios. Una de las cosas buenas de Guayabal son las vías de acceso; pese a que algunas son muy congestionadas usted pueden ingresar por la Autopista, por la Avenida Guayabal o por la 65, también es conveniente la cercanía a algunos centros comerciales y a las terminales, tanto aérea como terrestre.

En cuanto a desventajas, lo que está sucediendo se veía venir: el tema de la movilidad, el acceso al puente de la 4 Sur, que por momentos se congestiona demasiado.

También el tema de la seguridad; hay que implementar muchas medidas porque, lastimosamente, como en toda la ciudad, no faltan las ollas de vicio y esto afecta a la juventud del sector”.