Esteroides, un uso ofrecido sin control

La utilización de estas sustancias entre personas del común es creciente. Vanidad y resultados inmediatos no miden las consecuencias

Por José Fernando Serna Osorio

Agujas, cápsulas, jeringas, dosis, ejercicio, fuerza, músculo, rendimiento, vanidad, competencia… mentalmente usted puede seguir con sinónimos de las palabras propuestas en esta lista y lo llevarán a un mismo concepto: dopaje.Para Juan* la década del 2000 representó uno de los momentos más importantes en su competencia como fisicoculturista. Músculos prominentes, radiantes y cuerpo extremadamente definido, eran parte de su satisfacción como deportista.

Fueron nueve años, 2003-2012, en los que además de las estrictas dietas alimenticias y rutinas de ejercicios, este hombre apeló a “ayudas extras” (esteroides anabólicos androgénicos (EAA)) para mejorar su rendimiento y finalmente ganar algunas de las competencias más importantes de la actividad en Antioquia y Colombia.

“En el fisicoculturismo los esteroides nos ayudan a que si un deportista se recupera en 48 horas con eso uno se recupera en 24. Los músculos ganan más fuerza, hay mayor rendimiento y hacen que el metabolismo acelere su proceso de digestión en las comidas. Así mismo se utilizan para el crecimiento más rápido de los músculos (hipertrofia)”, comenta Juan.

No importaban los efectos contraproducentes que se tuvieran en el tiempo. Solo importaba el presente. “Siempre he pensado en los efectos a largo plazo, pero para llegar a ser un campeón en fisicoculturismo lo necesitaba. Los supe llevar por ciclos y manejando las dosis”, agrega. Consecuencias
El caso de Juan es uno entre millones en el mundo. En la actualidad, y después de 4 años limpio de estas sustancias, aún no siente los efectos secundarios de la utilización de esteroides, que de acuerdo con la Agencia Mundial Antidopaje (Wada, por sus siglas en inglés) son consideradas como dopaje.

El fin, títulos y reconocimiento, para el fisiculturista justificaron los medios utilizados. “Yo me asesoré de alguien que ya los había utilizado y lo hice de manera controlada. En Colombia no están prohibidas y se puede conseguir desde 200 mil pesos. En los gimnasios hay una proliferación en el uso de esteroides que no se imagina, hasta las mujeres se están inyectando”, dijo Juan.

Para el médico toxicólogo, Hugo Gallego, las consecuencias a corto plazo no son muy evidentes. Con el paso de los años se pueden ir manifestando en cambios físicos y hormonales. “Los efectos a largo plazo se empiezan a dar con la baja producción de hormonas masculinas en los hombres. Se atrofian los testículos y se vuelven más pequeños, los bustos y los pechos se les crecen y hay caída del cabello. En los hombres disminuyen las hormonas masculinas y por el contrario las femeninas aumentan, hay mucho acné. Salen pelos en otras partes y se les crecen las mamas. Eso es por el desequilibrio hormonal”, comenta Gallego.

Así mismo, pueden generar gran irritabilidad en las personas y patologías tan graves e irreversibles como problemas cardiacos, toxicidad en hígado y riñón, cáncer o la misma muerte. “No se ha demostrado que puedan ser adictivos, pero las personas tienen más conductas de consumo y de riesgo. Se ha visto que consumen más cigarrillo, más alcohol o psicoactivos o sustancias estimulantes como anfetametaminas”, agregó el Médico.

Otras opciones
El nutricionista y dietista, Andrés Felipe Zapata, señala que la preocupación en la actualidad es la pretensión de resultados a corto plazo por parte de personas que confunden ir al gimnasio con ser deportistas de alto rendimiento. “Las personas del común los usan, pero sin ser guiados por un profesional adecuado, por ejemplo un médico endocrinólogo. Uno no puede pretender estar siempre ciclado utilizando esteorides porque va a tener efectos adversos y negativos para la salud”, dijo.

Y es que de acuerdo con su experiencia las personas no deberían utilizar estas sustancias, por el contrario, tener una dieta estructurada en la que la buena alimentación sea el medio por el que se llegue a tener resultados y una mejor calidad de vida. Es decir, una dieta que tenga los gramos necesarios de proteína, una buena estrategia frente a las comidas pre y posentrenamiento y que permita ser más sostenible en el tiempo en vez de utilizar anabólicos, que son costosos y poco favorables para la salud.

Finalmente, el nutricionista señala que hay alimentos que tiene la capacidad de generar anabolismo sin necesidad de inyectarse este tipo de sustancias. “Son los alimentos altos en leucina, por ejemplo el pollo, la carne, el pescado, el huevo. Todo es un resultado de haber estructurado un plan de alimentación. Comer carbohidratos antes del entrenamiento, saturar las reservas de glucógeno en el hígado o en el músculo posentrenamiento comer proteínas después del entrenamiento. Es una sincronización de nutrientes a lo largo de todo el día”.
* Nombre cambiado a petición de la fuente.