Caminante sí hay camino

Según cuenta Esteban “es complicado que los migrantes obtengan ayuda, porque no son refugiados. Solo huyen de la falta de oportunidades”.

Esteban Rahal viaja con frecuencia a Pamplona para entregar ayuda a los venezolanos que cruzan hacia otros países de América.

“La marcha de la infamia” era el título de un especial de la revista Semana que Esteban Rahal leyó y que le generó indignación. El periodista describía en su reportaje paso a paso lo que viven (han vivido y vivirán) los miles de venezolanos que cruzan ilegalmente la frontera colombo venezolana al llegar al páramo de Berlín, entre Pamplona y Bucaramanga.

Esteban es periodista. Trabajó en diversos medios de comunicación de la ciudad y del país hasta que ganó una beca para estudiar una maestría en Suecia.

Publicidad

“Estando allí me llegó una propuesta para trabajar temas de sostenibilidad con Femsa en México”.

Su carrera dio un giro inesperado: pasó de contar historias, de escribir sobre la realidad a trabajar por cambiarla, por hacer de este un mundo diferente. Y fue por eso que su reacción al leer la historia de los venezolanos no fue solamente un gesto.

“Llamé al periodista que había escrito la nota, quería conocer más de la situación”.

Fue así cómo se enteró de las necesidades de aquellas personas que a diario cruzaban el frío inclemente huyendo de su país, “no de un régimen, sino de la pobreza y de la falta de oportunidades”.

Enterado de la situación, entendiendo todo el contexto, empezó a pensar qué hacer. “Uno no puede hacer nada para detener la situación, pero sí puede ayudar un poco”. Por eso, puso un mensaje en sus redes sociales, anunciando un viaje hacia Pamplona con la intención de ayudar, de entregar alimentos y ropa a las personas que encontrara en el camino.

Halló historias duras. Familias separadas porque la esposa y los hijos encontraron la ayuda de un camionero que los subió a su remolque, pero que dejó por fuera al esposo porque tenía más fuerza para seguir el camino. Madres caminando con niños a su lado. Enfermos. En su primer viaje llevaba ropa abrigada, comida para los albergues e implementos de aseo. En diciembre hará el cuarto recorrido.

Sabe que su gesto no cambia la realidad de estas personas. Ha subido a su carro a algunos, “con temor porque como son ilegales, pueden decirme que estoy haciendo trata de personas o traficando indocumentados”. En el diálogo aprende y conoce y tiene claro que su ayuda es una: apoyarlos en el paso del páramo y mostrarles a esos caminantes que, como dice Joan Manuel Serrat, “sí hay camino”.

 

Por: Juan Pablo Tettay De Fex / juan.tettay@vivirenelpoblado.com

Publicidad