Esbozan un plan integral para La Presidenta

   
 
 
   
 

El diagnóstico.
“La definición de microcuenca va mucho más allá de la simple quebrada. También estudia los componentes que deterioran los recursos naturales; es un espacio físico definido donde convergen quebradas que desembocan en un afluente principal”, explica Claudia Campuzano, ingeniera civil del CTA.
La Presidenta nace en el corregimiento Santa Elena y desemboca en el Río Medellín. La fuerza de su corriente se deja sentir en los barrios Manila, Astorga, Patio Bonito, Castropol, Lalinde, El Poblado, La Florida, Las Lomas 1 y 2, La Asomadera 2 y 3, El Tesoro, Altos de El Poblado y Los Naranjos. Fue escogida como epicentro de acción, porque es el afluente con las problemáticas ambientales más apremiantes de la Comuna 14 y hace parte de un proyecto de intervención ideado por el Área Metropolitana y la Secretaría de Medio Ambiente, para resolver la situación de 8 microcuencas de la ciudad.

Problemáticas ambientales de La Presidenta
Por razones metodológicas, la quebrada fue segmentada en tres tramos: parte baja, desde el río Medellín hasta la Transversal Inferior, de donde parte una zona media hasta la Vía Las Palmas. Por último se detalló una parte alta que toca el filo de la montaña en zona rural de Santa Elena.
“Gracias a esa clasificación, fijamos a las partes intermedia y alta, como los lugares de menos cobertura en el saneamiento, porque son espacios que en algunos casos carecen de alcantarillado” sostiene Campuzano. También se presenta una reducción considerable en los retiros de la quebrada, configurados como zonas de amortiguación frente a posibles inundaciones. Dichas porciones de tierra, desde 1976 se han reducido en un 57%. En ese sentido, inventariaron 102 estructuras puntuales, es decir puentes. Presentan en su mayoría insuficiencia hidráulica, una carencia que podría acarrear inminentes desbordamientos de quebradas en el sector.
Por otro lado, cuando la Presidenta serpentea por El Poblado, recibe 309 vertimientos de aguas residuales, es captada 60 veces para cuestiones de consumo, sobre todo en la zona rural y abastece a 15 lagos y lagunas.
Pero ¿cuáles son los sitios más afectados debido a la acción humana? Sitios como Manila, Las Loma 1, Los Naranjos y Astorga, presentan anomalías en materia de erosión y hundimiento en los muros de canalización. También hay acumulación de sedimentos, basuras, trapos y escombros.
Una vez definidos los problemas, escogen los proyectos que ejecutarán de manera integral, para no incurrir en soluciones puntuales e incompletas. “Normalmente, la comunidad solicita el arreglo de una porción de la quebrada… esto puede traer problemas en la zonas inferiores y superiores del afluente”, dice la ingeniera. En su opinión, un proyecto de este tipo puede tener viabilidad y continuidad, siempre y cuando tenga suficiente acompañamiento por parte de la comunidad de las áreas de influencia.
Se cuenta con la participación a fondo de los líderes barriales, juntas de acción comunal y los grupos culturales de la zona de influencia. A su vez, la continuidad en las próximas administraciones municipales, está supeditada a un plan operativo, acompañado de seguimiento y control a través de cronogramas, donde estén designadas con antelación las fechas para entregar los proyectos.
Para tal efecto, el 18 de marzo pasado crearon una veeduría ciudadana que vigilará el proyecto. Uno de sus integrantes es Carlos Arturo Mesa, coordinador cultural de la Junta de Acción Comunal de Manila. Opina que “los líderes comunitarios están dispuestos a capacitarse en temas ambientales, por eso, el 22 de abril, realizaremos una caminata a lo largo de la quebrada, para así determinar los puntos más críticos en materia ambiental”.
Llevar este plan a feliz término está sujeto al compromiso de la Administración Municipal y de las comunidades beneficiadas.