Entre mitos y realidades (3)

 Mauricio García y Jorge Montoya. Foto cortesía

La marihuana es ilegal y está estigmatizada en Colombia por sus propiedades psicoativas, pero es destacada por sus cualidades medicinales. En este informe de la campaña ¡Estás vivo, vive! abordamos otra de las facetas de la controvertida planta
 
En la Transversal Inferior, muy cerca de la calle 10, en una casa de varios niveles, construida con restos de la demolición del antiguo Teatro Cuba, acogedora y rodeada de árboles, dos egresados de Eafit hacen labores de alquimistas. Allí, entre libros con estudios científicos sobre las plantas, tubos de ensayo, tableros con fórmulas, ollas convertidas en grecas y extractos naturales envasados en frascos oscuros que recuerdan las viejas boticas, el ingeniero de producción Jorge Montoya y el ingeniero civil Mauricio García se esfuerzan por aprovechar y dar a conocer en nuestro medio las propiedades curativas de la cannabis sativa, más conocida como marihuana. El biólogo marino Camilo Jaramillo los asesora y secunda en la tarea con la que buscan, de paso, reivindicar esta planta, para que sea más reconocida por sus beneficios medicinales que como psicoactivo. “Nadie se ha muerto nunca por sobredosis de marihuana. Es tan benéfica para la humanidad que no debería ser ilegal. Es como si prohibieran la caña de azúcar porque de ella sale el alcohol”, dicen, mientras enumeran los diversos usos industriales que se le da al cannabis en otros países del mundo.

 

Inspirados en los menjurjes y tradiciones de las abuelas, Jorge y Mauricio empezaron a experimentar hace cinco años con el cannabis para uso medicinal. Conservaban fresco el recuerdo de las botellas con alcohol y hojas de marihuana que sus madres y abuelas mantenían siempre a mano para aplicar a quien tuviera algún dolor o inflamación. Dolores de estómago, de espalda, de cabeza o en las articulaciones se trataban mediante una fricción con este remedio doméstico. Para conseguir la marihuana, era común que las madres de familia acudieran a las comandancias de policía y solicitaran a los agentes un poco de la yerba decomisada en algún operativo.

En forma artesanal y con otras plantas medicinales, Jorge y Mauricio comenzaron poco a poco a desarrollar las fórmulas de linimentos, aceites y ungüentos elaborados con extracto de cannabis, con el fin de no dejar morir esas costumbres ancestrales. Antes de sacarlos a la venta, ensayaron su efectividad con personas de centros geriátricos y grupos de deportes extremos. “Fue tal su aceptación que la marca salió hace un año”, cuenta Jorge. Hoy estos productos de uso tópico se conocen como Cannalivio, que también es el nombre de su empresa, y se consiguen en algunas tiendas orgánicas y en centros de deportes de Medellín, Bogotá, Cali, Armenia, Cartagena, Neiva e Ibagué. Para su elaboración, los creadores de Cannalivio aprovechan dos compuestos básicos del cannabis: el THC y el CBD. “El primero es psicoactivo y distrae al paciente del dolor y de la maluquera, y el segundo activa un sistema natural del organismo para reducir el dolor y la inflamación”.

“Utilizamos productos cien por ciento naturales, con materia prima enviada desde el Magdalena Medio y el Amazonas”, aseguraran estos gomosos del estudio de las plantas. Actualmente, agregan, adelantan con el Cecif (Centro de la Ciencia y la Investigación Farmacéutica) el desarrollo de un bálsamo labial, jabón líquido y crema hidratante, todos ellos a base de cannabis.

Una de las metas de estos habitantes de El Poblado es participar con Cannalivio, en un día no lejano, en la Copa Cannábica, en Holanda. Allí cada año decenas de participantes concursan con diferentes productos desarrollados a partir de la marihuana. Mientras tanto, continúan estudiando y experimentando con esta planta, cuyos detractores han llamado “la hierba maldita” e incluso “la mata que mata”.

De droga a producto medicinal

El consumo de marihuana ocupa el segundo lugar de prevalencia dentro de las sustancias más consumidas en la ciudad, luego del alcohol, según el último estudio de salud mental. “En el Plan de Desarrollo se han integrado planes dentro del programa ´Medellín sano y libre de drogas´, para elevar las edades de inicio. La idea es evitar al máximo que esta fase experimental pase a una habitual”, señala el psiquiatra y concejal Ramón Acevedo.

Expertos consideran que el uso de la marihuana como droga debe diferenciarse de su uso medicinal. Las bondades del cannabis son reconocidas en tratamientos de quimioterapia para reducir las nauseas, disminuir el dolor y abrir el apetito, y para la esclerosis múltiple y la epilepsia, entre otros padecimientos.

Mientras en Colombia no se ha legislado sobre su uso medicinal, países como Israel han masificado los tratamientos con marihuana para enfermos de cáncer y la industria farmacéutica ha creado productos a partir del extracto del cannabis. En California se autorizó su uso medicinal en el 96 y hace poco fue instalada la primera máquina expendedora para pacientes con prescripción médica. En 2001 el parlamento catalán, en Barcelona, aprobó su utilización terapéutica.