En 2011: $718 millones en multas por manejar y hablar por celular

 
 
 “Si una persona cuando va manejando su carro no puede aguantarse las ganas de contestar el celular, cambiar la radio constantemente al llegar a un semáforo o moverse y perder la atención de la conducción, probablemente esa persona tiene un problema de hiperactividad o déficit de atención”.
Así lo asegura David Pineda Salazar, profesor de Neurología y coordinador del grupo Neuropsicología y Conducta de la Universidad de Antioquia, quien plantea que en la ciudad este problema le ocurre a cerca del 15 por ciento de la población y es la causa más frecuente de accidentes en las vías.
La explicación extendida muestra que estas personas “no anticipan de manera adecuada las consecuencias. Todo lo ven normal y por esa razón pueden cometer imprudencias”.
La Secretaría de Tránsito de Medellín también aporta su análisis numérico para tratar de advertir sobre la incidencia de estas desatenciones en las que el celular es protagonista y que han significado 2.740 comparendos entre el 1 de enero y el 12 de abril de este año. Es decir, y para seguir con las cifras, ese número de partes ha costado 717 millones 880 mil pesos ($262.000 cada uno) en la ciudad.
Y ni qué hablar de los montos en arreglos de los vehículos o de las posibles secuelas que trascienden el dinero como los daños físicos por no estar pendiente del volante.
En los operativos realizados en El Poblado –que cuenta con la mayor densidad vehicular de la ciudad- los guardas de Tránsito han constatado que un 6,8 por ciento de los comparendos se atribuyen solo al uso de sistemas móviles de comunicación o teléfonos instalados en los vehículos al momento de conducir, aunque advierten que al realizar operativos es muy fácil que una persona esconda el aparato para no ser sancionada.
Estas pesquisas han detectado además a las calles 10 y 10A y a la Avenida el Poblado como las que mayor aporte de infracciones de este tipo hacen al total, y eso teniendo en cuenta que no se sanciona como violación a la norma el uso de un manos libres, aún cuando los médicos, incluido David Pineda, advierten acerca de la irrelevancia de si se llevan o no estos aditamentos para evitar accidentes.
“Aún cuando la persona no tenga ningún trastorno, pierde entre un 20 y 40 por ciento de su capacidad de atención al atender el celular (con manos libre o no) y si le plantean un problema grave como una discusión o un problema laboral, la perdida de la atención puede llegar a un 50 ó 60 por ciento”, dice.
Al parecer lo más importante no es tener la mano ocupada, sino la atención completa del cerebro a los eventos que están ocurriendo, lo que muchas personas llaman conducir a la defensiva, para minimizar los riesgos cuando un objeto, persona o vehículo, aparece de repente en el camino.
“El problema no es motor porque la respuesta motora está automatizada. Si uno detecta la señal nueva de alerta esta se activa en 10 ó 15 milisegundos. El problema es que cada acto como escuchar y hablar al tiempo le restan capacidad al cerebro de reaccionar. Se tiene un límite de entre 50 y 70 milisegundos, y si ahí no aparece la alerta, con toda seguridad se va a cometer un error en ese evento, en este caso un posible accidente”, advierte el doctor David Pineda Salazar

Mitos
Cada persona siente que puede manejar mucho más fácilmente las desatenciones y muchos hablan de estrategias para minimizar los riesgos; hay incluso algunos que llegan a contemplar diferencias entre las habilidades de mujeres y hombres, pero los análisis médicos cortan de tajo tales prejuicios.
“Es cierto que se ven muchas mujeres maquillándose en el vehículo y esto es un problema. Pero hay que entender que mover la radio del carro, por ejemplo, distrae tanto como echarse pestañina, solo que se nota menos”, explica Pineda.
La única diferencia aceptada es que cuando se trata de desatenciones es más posible que los hombres se distraigan con el entorno y las mujeres con sus preocupaciones personales, según los datos arrojados por los estudios.
Tampoco es cierto que se tenga la capacidad de una atención dividida espontánea, pues esta solo se logra con entrenamiento y mucha práctica en este tipo de situaciones. La gran mayoría de las personas no estaría capacitada para atender varias demandas de atención simultáneas, y menos al volante.
Al respecto, el Secretario de Tránsito, Rafael Nanclares, explicó que no se está dando una prioridad específica a alertar sobre los peligros solo de hablar por celular sino un llamado para que las personas sean consientes de lo que pueden y no pueden hacer en la vía. “Es muy común que se piense en conductas más o menos delictivas en este sentido, porque se piensa que con esa acción hay menos riesgo de causar problemas, pero lo que tiene que quedar claro es que hablar por celular sin manos libres al conducir está prohibido y como tal debe acatarse y sancionarse”, dijo el funcionario.
Las infracciones de tránsito y las consecuencias que traen aparejadas, están llevando a autoridades y académicos a considerar conceptos extranjeros que le explican al ciudadano que recibir la licencia de conducción es un compromiso para hacer buen uso de un “arma” (vehículo) potencialmente mortal en la vía.
Por ahora solo resta decir: si va a hablar por celular, entregue las llaves.