Empresas construidas entre todos

La experiencia de la fusión UNE – Tigo se debe tener en cuenta en los procesos de negociación que se están dando con otros servicios públicos igualmente estratégicos
 
Con el propósito de conformar un portafolio que responda a las necesidades del mercado y de los usuarios, EPM ha evolucionado en el tema de comunicaciones, pasando de solo telefonía fija (voz) en la década de los 90, a incursionar en datos (Internet), televisión y movilidad (celular), conformando ese portafolio algunas veces solo y otras tantas asociado. En paralelo se han hecho varias reformas empresariales, con el impacto emocional o económico que tienen sobre muchísimos empleados. No hay objeción en que se desarrollara ese proceso de modernización.

Orbitel fue creada en 1998, asociación de EPM con el Grupo Sarmiento y Bavaria, como respuesta a las limitaciones de la larga distancia nacional e internacional: llama la atención que rápidamente los socios quisieran vender y que en 2006 EPM decidiera comprarles. El valor, según Inverlink de 85M US$, pagado por EPM, contrasta con el de 33M US$ dado por Signals Consulting, según contrato de Contraloría, posterior a la negociación. No podemos afirmar nada, pero sí sorprendernos por tres hechos: una franja de tal diferencia – 50M US$-, la rápida declaratoria de obsolescencia de tecnología WiMax, que se valoró como un activo muy importante, pero que se dio de baja en diciembre de 2012, sin entrar en el borde legal del pago final que también creó controversia.

La última fusión UNE – Millicom cuando UNE – EPM Telecomunicaciones SA ESP, había logrado un completo portafolio, movilidad propia (4G LTE) además de la participación en la marca Tigo, deja preguntas sin resolver para un amplio grupo de estudiosos del tema que consideran que los argumentos expuestos de oportunidad en el acceso a la tecnología y la necesidad de capital intensivo, hubieran podido resolverse sin tener que compartir el portafolio que se había logrado.

Esperamos que la fusión UNE – Tigo funcione bien y que estas experiencias se revisen y se tengan en cuenta en los procesos de negociación que se están dando con otros servicios públicos igualmente estratégicos. Que se tengan políticas estables, regulación y control debidos, sin poner en riesgo ni la expansión, ni el mantenimiento ni el patrimonio de empresas que hemos construido entre todos los ciudadanos y con mucho esfuerzo.