Ellos siempre mentirán

 Por: Jose Gabriel Baena 
 
Por estos días, organizando mi paleolítica discoteca rock de LPs capitalistas, pura penetración cultural yanqui-europea, me encontré con dos antiguo discos de plástico delgaditos que venían adjuntos con las partituras en la revista “Pekín Informa” del 71 y que contienen las ocho principales canciones de la ópera “La linterna roja” a la cual tenían que asistir TODOS los niños chinos como parte de su lavado de cerebro doctrinal. En esa ópera está pintado el “concepto general” que rige la ideología revolucionaria marxista-leninista, que no es otro que el odio ciego hacia el enemigo y la venganza justiciera en busca de que la “linterna roja” permanezca encendida por siempre iluminando la sangre de sus mártires. Si esto no es una religión, “el opio del pueblo”, entonces qué es.
Veamos en resumen los perennes mandamientos que todavía son el faro de nuestra guerrilla, aplicados en el plano teatral de la “Linterna roja” traducida al criollo, y que nos da motivo justo para pensar que por mucho que la guerrilla dizque busque “acercamiento humanitario” eso no es más que una farsa dilatoria y distractora que pertenece a la franja de “combinación de todas las formas posibles de lucha”.
“Nada en el mundo puede intimidar a un comunista”, canta “El Mico Gafufo”, cuando despide al enlace que le acaba de entregar una clave secreta enviada por la guerrilla desde las montañas de Colombia.
“Soy inconmovible como una montaña”, grita “La Rata Costeña” al ser arrestado por el ejército. “Venceremos a todo enemigo y jamás nos dejaremos someter”.
“El partido me enseña a ser una mujer de acero”, canta “Sonia La demonia” cuando la van a juzgar y a extraditar, pero logra convertir la prisión en un campo de batalla. Se encuentra allí con su abuela “Misiá Escopeta”, a quien le comunica “su firme determinación de luchar hasta el fin por la revolución”.
“Mi férrea voluntad jamás podrán doblegar”, canta “Poncho Elcano” cuando lo llevan encadenado a USA, por cargos de secuestro y narcotráfico, “no piensa en su propio destino sino en la liberación completa de toda la humanidad”. “Poncho Elcano” mira hacia el futuro “hacia la brillante perspectiva del comunismo”.
“Seguir el ejemplo de estos hombres”, la canta digamos “La Perla Pietá”, hija de “El Mico”. La “Pietá” comprende la “verdad revolucionaria” a los 17 años. Su abuela “Misiá Escopeta” le había cantado la “Linterna Roja” desde que estaba en la cuna, ¡pobre criatura!
“En mi pecho el odio germinará” es otra de las arias que canta “La Perla”. El “Mico” y “Misiá Escopeta” han sido asesinados por el enemigo imperialista. Jura hacerse cargo de “la importante misión inconclusa de los mártires revolucionarios y luchar hasta su última gota de sangre para derrocar por fin al enemigo y al viejo mundo”.
“Ten el corazón rojo y la voluntad férrea de tu padre” es otra aria que cantaba “Misiá Escopeta”. La nieta largamente probada como sucesora revolucionaria tiene una voluntad ilimitada hacia el Partido y luchará contra el enemigo hasta el fin.
De última viene el aria colectiva “Las deudas de sangre se pagan con sangre” al estilo colombo-mexicano-argentino que nos viene fácil en las venas con los mariachis y el tango y la admirable herencia asesina hispano-árabe; allí se insta a los niños a que “avancen por el camino teñido por la sangre de los mártires, no olviden jamás la opresión de clase y la nacional, y mantengan la linterna roja, transmitida de generación en generación, para que resplandezca por siempre”.
En fin: esos credos operáticos son para la guerrilla como el “Señor Mío Jesucristo” de los cristianos o como el Corán para los musulmanes. ¿Será Poncho Cano todavía tan fanático? ¿Alguna vez fue creyente ardido? ¿El Gusano Mojojoy creerá en eso o se morirá de la risa? Los pobres guerrilleros niños en sus inmundas botas de caucho, ¿sabrán quiénes fueron Mao, Marx, Lenin? Pero con los militantes ciegos y sordos de este credo es con lo que deben enfrentarse las fuerzas militares y los políticos y la intelectualidad colombiana descreída y yuppie y superplay. Los intelectuales de ese lejano y extraño país llamado La Capital y que escriben entre cocteles en Semana, Cambio, El Tiempo, Soho, Don Juan, Hola y Fucsia. Ah, y El Espectador, no faltaba más. La guerrilla ha jurado tomarse el poder aunque tarde cien años. Ya llevan 50 dando bala, TNT y secuestrando en montes, pueblos, ciudades. En 2060 “El Mico versión Windows-Corel-Mac X-66” entrará triunfante a Palacio. Qué pensarán ahora en sus tumbas los Maos, Lenines y Marxes con la vuelta de tuerca de China hacia el neo-capitalismo feroz. Por aquí nos falta mucha sangre por ver todavía. Vámonos pa´cine.

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