El VAR sí, pero no así

Santiago Hernández Henao
Por / Santiago Hernández Henao / Sudor y tinta / opinión@vivirenelpoblado.com

El rugby logró la transparencia que se le pide al fútbol. Las conversaciones entre el campo y el de la TV son públicas y la repetición se hace en las pantallas gigantes del estadio.

Discutir la existencia, pertinencia o permanencia del VAR es un acto ridículo. La ayuda por medio de video llegó, no se va a ir, y lanzarle piedras a ese árbol es inútil. Ahora, eso no exime al fútbol de hacer una tarea más juiciosa en su evaluación, y tras esta Copa América, mirar sin prepotencia hacia otros deportes que lo implementaron hace años y hoy viven tiempos libres de debates.

Como máxima medida, el fútbol de piernas debería aprender de su símil con las manos: el fútbol americano. La NFL usó por primera vez la repetición en ¡1978! Y la ha perfeccionado con cambios desde 1996.

¿Qué debería llevarse la Fifa?

El concepto de Evidencia incontrovertible. Una acción del juez solo puede ser cambiada si hay evidencia clara y sin espacio de duda de que el fallo es el contrario al emitido en cancha. Sin claridad, sin ángulo de cámara que ayude, o con duda, no se cambia la decisión del juez. Ayuda a que el árbitro siga al mando y a que no sea un mandadero del VAR.

Del tenis debería aprender cómo agilizar el ritmo. El Ojo de Halcón, vigente desde 2005, se revisa en menos de 40 segundos. Y el jugador ya debe estar preparado para seguir el juego tras la revisión. No esperar la decisión para hacer su proceso de saque. Además, en el tenis (y en la NFL), los involucrados (tenista o DT) tienen derecho a pedir repetición. Son contadas y si son mal usadas, finitas. ¿Y si Lionel Scaloni hubiera pedido VAR en la tapia a Otamendi? (tapia y Otamendi, juego fácil de palabras).

Del rugby es del que se debe aprender más. Primero, el respeto hacia el juez y sus decisiones. Jugadores de dos metros y de 120 kilos de fibra se podrían tragar en dos bocados a un árbitro como Nicolás Gallo, pero siempre tratan con el máximo respeto al colegiado. Con respecto al TMO (Television Match Official, instalado en 2001), el rugby logró la transparencia que se le pide al fútbol. Las conversaciones entre el campo y el de la TV son constantes y públicas a jugadores y fans. Además, la repetición se hace en las pantallas gigantes del estadio. Una transparencia que creemos que a los jerarcas del fútbol no les gusta. ¿Dato ganador? Para agilizar el ritmo hacen que los lesionados sean atendidos en pleno juego, así el balón pase por el lado de los médicos. Futbolistas, ¿quieren juego fluido? Dejemos de fingir fracturas expuestas que se curan con agua.

El VAR ha llevado justicia a las jugadas del fútbol, pero no transparencia. El Brasil-Argentina es ejemplo. Esperemos si la repetición, los jueces y la Fifa puedan llevarle transparencia al fútbol, como lo han intentado otros deportes.

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