El Roller derby se abre paso en Medellín

El Roller derby se abre paso en Medellín
Se trata de un deporte de contacto para mujeres con actitud. En la ciudad solo hay un equipo que entrena hace dos años y busca más adeptas para subir el nivel y competir

Por Juan Camilo Montoya Echavarría
Fuera de la pista de patinaje son las más amigas, esas que se cuentan todo y que pueden durar horas hablando. Mientras se equipan con rodilleras, cascos, coderas y patines, además de sus sexys atuendos con medias de malla y diminutos “shorts”, la conversación sigue. Una vez entran a la pista la condición cambia, allí se enfrentan en dos equipos que buscan hacer la mayor cantidad de puntos, se empujan, gritan y compiten sin cohibirse.
Afuera son Laura, Milena, Catalina y Rosa, entre otras. Patinando, tienen apodos y asumen su rol con el único fin de vencer. “Este deporte nos ha enseñado a experimentar, nos gusta por el choque, por la energía que liberamos y porque realmente nos gusta golpearnos”, dice entre sonrisas Catalina García, capitán del equipo “Freaky Dolls”.
Para un desprevenido o alguien que no conoce este deporte, se puede tratar de un grupo de mujeres en una pista de patinaje, girando, tirándose al suelo y golpeándose entre ellas. Pero el Roller derby tiene su orden y fin claros. Son dos equipos de cinco corredoras cada uno, que tratan de obtener puntos cuando su delantera o “jammer” sobrepasa el bloque defensivo del equipo rival, integrado por cuatro bloqueadoras.
“Cada equipo tiene una anotadora que se reconoce por una estrella en el casco. El objetivo es que ellas le ganen vueltas a las que bloquean, además tienen el poder de parar el partido cuando se tocan las caderas para que el otro equipo no anote. Es labor de las bloqueadoras abrir el espacio para que su jammer pase y evitar que pase la del contrario”, explicó Milena, integrante de Freaky Dolls.

Creando la hermandad
Una santandereana, Jeimy Alejandra Celi, fue la encargada de introducir el deporte en Medellín. Por Facebook y con volantes, contactó a las primeras interesadas aunque realmente son pocas las que perduran practicando. Jeimy vive hoy en Hawái, pero en la distancia puede ver que lo que formó hace dos años comienza a dar sus frutos. Su equipo cuenta con más de 10 chicas que todas las semanas entrenan en las afueras de la Unidad Deportiva María Luisa Calle, o donde les presten el espacio. “Nosotras necesitamos piso liso, para este año hay una posibilidad de entrenar en la pista de hockey. Este proceso ha sido lindo, encontramos el deporte con las características que buscábamos, muchas ni siquiera sabían patinar y ahora no queremos dejar de hacerlo”, dijo Laura Díaz.
Entre las “Freaky Dolls” hay diseñadoras, estudiantes universitarias y otras profesionales. Bogotá tiene sus equipos más consolidados y en Pereira y Manizales también se practica. “Tenemos planeado un encuentro regional con las chicas del eje cafetero en marzo. Aquí en Medellín seguimos convocando, que se animen, que empezamos desde lo básico. Esto nos ha dado nuevas amistades, compartimos el mismo gusto de descargar la energía”, comentó Catalina.
Según Laura, tenían propuestas para ir al primer mundial, realizado en 2011, pero prefirieron entrenar más porque son conscientes de que recién comienzan. Estuvieron en Bogotá, recibieron consejos y asesoría de dos profesionales en el deporte de Estados Unidos y para este 2012 preparan su participación oficial en un torneo nacional.
No son patinadoras convencionales ni una nueva tribu urbana, son las chicas roller derby, las que no se preocupan por la uñas ni las caídas; las que se caen y, en vez de llorar, sonríen; las que de a poco van generando cultura en este deporte que las cautivó y que se ha convertido en su estilo de vida.