El que calla otorga

     

    El que calla otorga

     
       

    Discusiones que se dejan prosperar. Así debería ser el título que enmarcara esta nota y del que hemos hablado en múltiples ocasiones. El turno ahora es para el conflicto cada vez más ruidoso que se ha presentado en la ciudad por la construcción de la Vía Distribuidora. Si uno se atiene a la información que reciben los ciudadanos, es decir a la información formal e informal que por todos los medios se hace llegar a los vecinos afectados por la obra, se entiende claramente que estén alarmados y muy preocupados, pues lo que los rumores y la imaginación dicen es que la tala será aterradora y el cambio que vivirán nuestros vecinos de La Aguacatala será en todo sentido para empeorar.

    Igual pasó en la Avenida El Poblado: la Administración Municipal dejó crecer rumores idénticos cuando en sus escritorios, en los de los técnicos y funcionarios, estaban las pruebas y los conceptos científicos que demostraban que esas voces no eran más que una forma de oportunismo político disfrazado de ecologismo.

    No sabemos si calificar de desacertada la política de comunicaciones de las entidades encargadas o de simple y llana torpeza la desatención a los reclamos que hace la ciudadanía. Con su silencio, los funcionarios de turno, otorgan argumentos a los contradictores de la obra y dan bases para la desconfianza y para la sospecha.

    Los informes que entregó esta semana el Área Metropolitana, producidos por la UPB y el Politécnico sobre la situación actual de ese sector, demuestran técnicamente que los problemas son enormes, y que la barrera natural de árboles no es ideal ni suficiente para mitigar la contaminación del aire o la de ruido. En el mismo informe, dirigido a los vecinos de La Aguacatala, al Alcalde y al Ministro del Medio Ambiente, el Área se compromete a construir una barrera de mitigación idónea, y mucho mayor que la existente, solo que técnicamente hecha, con las barreras que son, los árboles correctos y donde debe ser.

    De todas maneras lo lógico, como dicen los vecinos de La Aguacatala, es esperar a tener todos los estudios y los diseños del impacto ambiental, así como los diseños completos del paisajismo, las barreras contra el ruido y la contaminación del aire, para iniciar la obra sin generar tanta molestias.