“El museo me regaló a Botero y su amistad”

Ana Piedad Jaramillo renunció a su cargo como directora del Museo de Antioquia. El espacio ha tenido continuidad y crecimiento, y su proyección visibiliza a la ciudad internacionalmente

Foto Cortesía

Por Laura Montoya Carvajal

Los últimos cinco años de la vida de Ana Piedad Jaramillo sucedieron entre obras de arte, salas permanentes y otras que planear, montar y exhibir, artistas y grandes eventos dentro y fuera del gran edificio del Museo de Antioquia. Ahora está en París, después de terminar el año en medio del Encuentro Internacional de Arte MDE15, que estará hasta marzo de 2016 en diversos escenarios de la ciudad.

En Francia comienza el año como Ministra plenipotenciaria de la Embajada de Colombia en ese país, es decir, una representante diplomática ante este país europeo. Después de asumir este cargo habló con Vivir en El Poblado del trabajo hecho y del camino que dejó trazado para lo que viene en este espacio cultural.

¿Cuáles fueron los grandes retos de su gestión en el museo? ¿En qué se fortaleció la institución?
“Tenía varios retos al iniciar mi gestión. El primero era continuar el trabajo de las directoras anteriores que pusieron al Museo de Antioquia en el mapa de la ciudad y del país. Tenía que fortalecer y proyectar el museo en el panorama del arte internacional y justo me tocó empezar con el MDE15, que reunía artistas de más de 25 países para intercambiar prácticas artísticas. El segundo reto era continuar trabajando con el museo fuera de su sede, con las comunidades, pero poniéndolas en relación con la colección tan maravillosa que tiene el Museo que quizás es la segunda más importante del país. Y el tercero era mirar la colección, completarla, investigarla, hacer curadurías propias y ponerla a dialogar con el arte contemporáneo”.

Estar en el Centro de la ciudad ¿qué ha permitido y qué ha restringido? ¿Cómo ha contribuido la presencia del museo a la solución de los problemas y la exaltación de los potenciales que tiene el sector?
“Nos ha permitido consolidarnos como un hito y un lugar obligado de visita. Mientras más visitantes tiene Medellín, más visitantes tiene el Museo, a pesar de los problemas que tiene el sector, que son muy graves. El Museo se ha involucrado con otras entidades culturales en una mesa de trabajo para integrar circuitos, para llamar la atención de las autoridades, trabajando con los vecinos y haciendo programas en la plaza. Creo firmemente en el potencial del sector y de los centros de las ciudades que son su corazón. Espero que esta Administración Municipal trabaje por el Centro y me complace saber en su programa esté ese propósito”.

Como lo dejó, ¿para dónde va el museo?
“El museo creo que está fuerte y con un gran equipo humano. Se ha convertido en un referente en América Latina. Lo buscan otros museos y entidades para curadurías, montajes, producción de exposiciones y mediación, y tiene exposiciones itinerando como el Viacrucis de Botero, que ahora va para Roma en el año del Jubileo después de estar en varios países. La colección también se fortaleció en este periodo, el Museo abrió nuevas salas como la del barro, que tiene una museografía muy contemporánea, la sala de fotografía en asocio con la Biblioteca Publica Piloto, la sala Pedrito para niños, la Sala de Bienales de Coltejer, y unas salas temporales hacia el costado de Cundinamarca. Además, se va a abrir un centro de documentación sobre Fernando Botero con documentos muy valiosos aportados por él, por Leonel Estrada y recolectados por el museo.

El museo seguirá, yo espero, siendo lo que es hoy, un museo contemporáneo de arte, no un museo de arte contemporáneo, atento a las reflexiones de su tiempo y de su lugar, y sus exposiciones y programas responderían a esto”.

¿Qué es lo que más va a extrañar de su espacio de trabajo?
“La gente, el equipo de trabajo, los artistas, todos aquellos que nos apoyaban y creían en nosotros. También extrañaré el lugar, las maravillosas obras de arte que me rodeaban siempre, es edificio art deco tan extraordinario donde se tejen tantas historias, y voy a extrañar mucho la ciudad”.

¿Cómo se despidió –desde su cargo– del maestro Botero?
“Lo llamé por teléfono a contarle cuando tomé mi decisión, después de una oferta que me hiciera la Canciller. Una de las cosas especiales que me regaló mi trabajo en el museo fue a Botero y su amistad. Descubrí una persona sencilla con la cual podía discutir de libros, de películas, hablar del barrio Boston o de cualquier comida típica”.

¿Qué sigue para usted después de dejar el Museo de Antioquia?
“Sigue mi trabajo en la Embajada de Colombia en Francia como ministra plenipotenciaria. Desde París trabajaré por la cultura y apoyaré la organización de las Temporadas Cruzadas Colombia – Francia en el 2017”.


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Sobre Ana Piedad Jaramillo:
Es comunicadora social – periodista de la Universidad de Antioquia, con estudios en cinematografía y ciencias sociales. Fue ministra plenipotenciaria y agregada cultural en la Embajada de Colombia en Francia y se ha desempeñado como cónsul de segunda en el Consulado de Colombia en Montreal y asesora en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

En el área cultural trabajó como editora y corresponsal en el Periódico El Mundo de Medellín y directora del Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá. Fue además asesora y editora del Plan de Ordenamiento Territorial de Medellín y jefe de la oficina de comunicaciones de la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá.