El lote que enredó a José Diego Gallo

El de San Lucas
El lote que enredó a José Diego Gallo
El propietario de este lote tendría vínculos con el narcotráfico y es el mismo dueño de un lote que también quería comprar Infraestructura en Aguas Frías

Aunque José Diego Gallo, exsecretario de Infraestructura de Medellín, pidió la compra de por lo menos 300 predios, son siete los que suscitaron el mayor análisis por parte del equipo auditor que evaluó el proceso de adquisición de bienes inmuebles de esta dependencia.

Uno de ellos es un lote en San Lucas, ubicado al frente del templo del barrio (calle 20 Sur No.25 B – 49), propiedad de Fernando León Londoño Velásquez, una persona que, según lo expuesto por el alcalde Aníbal Gaviria, ha tenido vínculos con el narcotráfico.
Londoño también figura como propietario de un lote en Belén Aguas Frías, igualmente pedido por Gallo como prioritario para ser adquirido.

Según el informe final de esa evaluación que motivó la desvinculación de José Diego Gallo de la Secretaría de Infraestructura, el 12 de junio de 2013 el hoy exsecretario le solicitó a León Jairo Mejía, líder del programa de Adquisiciones de la Secretaría de Servicios Administrativos, “proceder al trámite de avalúo y posteriormente a la compra del lote”, identificado con el CBML 14120040003 y con la matrícula inmobiliaria Nro. 001-145363.

La justificación era que ya “tenía diseñado un parque por la Secretaría de Infraestructura Física y que contaba con los recursos para su ejecución”.

Al comité auditor le llamó la atención el hecho de que este oficio no tuviera revisión o aprobación de los subsecretarios de la Secretaría de Infraestructura Física y, según lo dicho por la secretaria de ese despacho, Dora Campuzano, que “el secretario se lo dictó”.

El proceso derivó en que el 17 de julio de 2013, Martha Eugenia González, arquitecta adscrita a Planeación Municipal, envío un correo a los funcionarios de la Secretaría de Infraestructura en el que les decía que lamentablemente ese lote localizado al frente de la iglesia de San Lucas, era un retiro de la quebrada La Paulita y contaba con una pendiente del 100%. Es decir, expresó que “no era posible adquirirlo para zonas verdes recreacionales y equipamiento”, aunque sí recomendó que se trasladara la compra a la subsecretaría de Medio Ambiente para tenerlo como un terreno para administrar y mantener.

Intercambio de mensajes
Según el informe, Gallo conoció este correo y el 19 de julio de 2013 sostuvo una conversación vía Whatsapp con León Jairo Mejía, quien le dijo que había hablado personalmente con el propietario del lote (el supuesto narcotraficante). Gallo le respondió: “Procedamos (con la compra) que tengo el diseño y una empresa que lo puede mantener”.

El 29 de julio de 2013 la Secretaria de Medio Ambiente, Ana Milena Joya, le envió un oficio a León Jairo Mejía, de la Unidad de Adquisición de Bienes y con copia a José Diego Gallo, en el que manifestó que esta compra era estratégica para fortalecer el Proyecto Ciudad Verde. El lote, una vez comprado, sería administrado por la Secretaría de Medio Ambiente.

El 1 de octubre de 2013 el director del Departamento Administrativo de Planeación Municipal le comunicó a León Jairo Mejía que esa dependencia se abstenía de resolver positivamente dichas solicitudes, porque “basados en las recomendaciones técnicas no se cumplía con los presupuestos normativos para declarar la utilidad pública e interés general en esta decisión”.

Sólo el 27 de noviembre de 2013, un día antes de presentar su renuncia, José Diego Gallo envió una carta a León Jairo Mejía, en la que le dice: “Le solicito el favor de no hacer la compra hasta verificar si corresponden al mismo dueño (los lotes de Belén Aguas Frías y el de San Lucas); porque si es así, encontraría con mucha extrañeza y hasta sospechoso existiendo tantas posibilidades distintas y además se puede dar como un favorecimiento particular”.

¿Falsedad en documento?
Entre algunas de las observaciones que hace el equipo evaluador de este proceso, está el hecho de que José Diego Gallo siguiera insistiendo en la compra del lote, incluso luego de saber que Planeación Municipal había dicho que allí no se podía construir el tipo de mobiliario que ellos planteaban.

Además, está el testimonio de Julio César Corral, líder de arquitectos, adscrito a la Secretaría de Infraestructura. El 5 de diciembre de 2013, en entrevista con el equipo auditor, reconoció que el secretario José Diego Gallo le dijo que necesitaba que unos planos del lote de San Lucas indicaran que se habían diseñado en 2011 y no en 2012, como había sido en realidad. Según el funcionario Corral, este cambio lo realizó el 2 de diciembre de 2013.


Infraestructura quería compensar árboles allí

Este lote se mencionó como una de las zonas para sembrar árboles en el proceso de compensación por la obra del puente de la 4 Sur. Se había establecido que 2.829 árboles tenían que ser compensados en el área de influencia y los restantes 1.886 en cualquier zona verde de la ciudad y no indispensablemente en San Lucas como dijo José Diego Gallo, según el documento de evaluación.

En la defensa que hizo el exfuncionario en el Dann Carlton, el pasado 4 de febrero, uno de los puntos recurrentes de su defensa es que según él, varios funcionarios de otras secretarías (y mostró algunos de esos folios) habían dado vistos buenos a los lotes que han motivado este escándalo.

No obstante, en el caso del lote de San Lucas, no ocurre igual y más bien se ven conceptos que le restan puntos como elegible para ser comprado para ese tipo de utilización.