El hinduismo y sus consecuencias políticas

 
 
El hinduismo y sus consecuencias políticas
 
     
  Por: Nicolás Naranjo Boza
Para comprender el hinduismo es necesario tener presente que la religión y la filosofía no están separadas en este modo de ver el mundo y que estudiar lo uno implica necesariamente lo otro, al contrario de lo que sucede en Occidente. Esto se traduce en que la filosofía hinduista no es algo de lo que se puede prescindir en la India, o dejar de lado como algo “muy profundo” para los que quieren una vida light. En India o se cree – y esto implica al ser humano completo – o se pierde uno en el abismo del samsara (el ciclo de reencarnaciones). Es precisamente por este valor totalizante de la experiencia hinduista que filósofos tan importantes como Schopenhauer o Nietzsche han estudiado este sistema de pensamiento. Es contundente, no ofrece alternativas escapistas, a pesar de los intentos que han hecho los occidentales por cambiar la India. La razón por la que se ha hecho este trabajo es que en el hinduismo encontramos planteamientos verdaderamente avanzados, complejos y hasta saludables para contrarrestar los abusos del poder a que estamos tan acostumbrados en Colombia o en el planeta entero.
El hinduismo es una de las grandes religiones de la tierra, no sólo por su planteamiento o a causa de su importancia sino que es una de las religiones más antiguas. Se la vive a gran escala: hay centenares de millones de practicantes en India. Y que no sea una ideología política en sí no quiere decir que no tenga incidencia en la política: de la religión llamada hinduismo se desprende un modo peculiar de ver la existencia que desemboca en el campo social y adquiere muchísimo peso porque se opone directamente con ese ámbito de las relaciones sociales que hoy en día tiene tanto peso en los discursos de los “líderes” o de los que buscan instaurar una sola manera de vivir para todos.
A pesar de las múltiples creencias religiosas que quedan cobijadas por el nombre hinduismo hay dos características que estas variantes conservan y que son las que permiten unificar la religión: la búsqueda de la liberación de la vida mediante una “reinserción” en la divinidad (que llaman Brahma) y la creencia en la reencarnación. Pero la diversidad de cultos en el país es realmente sobrecogedora. Se dice que en India se veneran más de tres millones de dioses y de diversas maneras. Y, a pesar de la primera impresión que esto da, al interior del hinduismo hay manifestaciones tangibles del ámbito político. La mayor de ellas y la más relevante es el “Código de Leyes de Manú”. Manú – ser legendario al que se le atribuye el Código – rige a la sociedad entera, dividiéndola en cuatro castas y decretando las ocupaciones jerarquizadas de cada una de ellas.