“El fin de semana me pongo la ropa cara y más elegante”

 
 

“El fin de semana me pongo la ropa cara y más elegante”

 
   
 

Otra vitrina para mirar y que entra en la competencia por el mercado de mujeres que no se ubican en los extremos juveniles o señoreros

 
   
 

Lentejuelas, bordados, el eterno negro, estampados, telas con color, brillo, seda, algodón y lino, tacones, accesorios y que se vea más piel. No hay mucho espacio para los básicos o fondos planos. Las discotecas, el parque Lleras y las fiestas del viernes o sábado son la oportunidad de lucir la ropa para la que se ahorra y que atrae miradas. Las nuevas cadenas proponen colores oscuros y neutros donde los protagonistas son los diseños y cortes de moda. “Entre semana me interesa verme profesional, nada de escotes ni ropa muy llamativa, el fin de semana me pongo la ropa cara y más elegante. Es difícil encontrar los dos estilos en el mismo punto,” dice Verónica Jaramillo, publicista.

 
   
 
 
 
 

Lina María Urrea de 28 años encuentra ropa para su estilo moderno y casual.

 
   
 Hombres y mujeres buscan estilos modernos y clásicos en variedad de prendas casuales y elegantes. Las nuevas marcas están especialmente dirigidas a mujeres entre los 20 y 35 años que disfrutan de la moda y buscan lucirla en el trabajo, la universidad y al divertirse.
Aunque marcas como Arturo Calle siguen siendo una dura competencia en calidad y precio para la ropa masculina, las mujeres encuentran mejores opciones de compra para estar a la moda sin sufrir los costos de la alta costura de las grandes pasarelas.
A propósito de la apertura de Zara en El Tesoro, Vivir en El Poblado dio una vuelta por las vitrinas para consultar la opinión de algunas mujeres sobre la oferta de ropa femenina y los cambios que ha habido en las últimas semanas.

Precios, diseños, colores
“Me habían contado que era muy barato para ser una marca tan famosa, pero no me parece tanto, es un precio normal”, opinó Marcela Romero, estudiante universitaria. “Me encanta la ropa, yo conocí la marca en un viaje y no veía la hora de que llegara a Medellín porque estaba cansada de buscar ropa en los mismos almacenes de siempre que solo cambian la ropa una vez al año”, dijo María Antonia Viana, estudiante universitaria.
“Me encantan los diseñadores de acá, sobre todo los nuevos con estilos únicos como Miau y Divino, pero las marcas de afuera son necesarias para que no todas las mujeres de Medellín tengan el mismo bluejean de Diesel o las mismas camisas de Tennis y Naf Naf,” dijo Natalia Franco, comunicadora social.
Para otras no se trata solo de lo que venden estas marcas internacionales. “Independiente de la ropa, el servicio me importa mucho. No me gusta que me sigan demasiado pero en otros almacenes me siento mejor atendida, la señorita está disponible siempre y en estos almacenes tan grandes me toca buscarla un rato”, contó Camila Mejía, estudiante universitaria.
La diseñadora gráfica y dueña de una agencia de modelaje, Lina María Urrea, ya conocía estas marcas de un viaje a E.U. “Encontré la prenda que había estado buscando hacía rato, a un precio razonable.” Por otro lado Andrea Escobar, profesional en el campo de la propiedad raíz, no encontró el vestido elegante que necesitaba y el estilo de la ropa le pareció muy lanzado. Sin duda la variedad de tiendas y estilos no alcanza para todos los gustos.

Ni tanto que queme al santo…
Medellín se ha convertido en la capital de la moda colombiana. Sus mujeres se interesan cada vez más por las tendencias y el estilo, convirtiéndose en un excelente mercado para marcas extranjeras. La llegada de nuevas marcas a la ciudad refleja el cambio que sufre Medellín desde hace algún tiempo; el desarrollo industrial en el sector de la moda que inciden en la creciente preocupación sobre la obsesión de la mujeres con la estética y su apariencia.
Marleny Ospina y su hija Sara Medina, conocen estas marcas de sus viajes a España, Argentina e Italia. Lo que les gusta es la ropa casual y siempre a la vanguardia aunque las tallas no sean iguales. “Me parece que en otras partes la ropa es más grande” dice Nelly un poco decepcionada. Algo parecido sufre la empresaria Carolina Vásquez: “Casi nunca compro bluejeans porque las marcas que me gustan llegan hasta la talla 12 y en esa talla no hay mucho qué escoger. En las marcas nuevas no es distinto, como siempre es ropa para mujeres muy flacas.”
El horario, el día de la semana, la actividad y el estado anímico determinan el estilo de los atuendos para la mujer. Generalmente para cada uno hay que cambiar de almacén.

La universidad o la pinta dominguera
La universidad y el domingo tienen una cosa en común; la comodidad de la ropa es esencial pero no debe dejar de ser bonita. Blue jeans simples, ropa más holgada, camisetas sencillas y mucho algodón. El colorido importa poco, zapatos cómodos y menos esfuerzo al arreglarse con un gasto moderado. Para este día o estilo casi todas las marcas ofrecen estampados simples en colores alegres y zapatos o sandalias sin tacón.
“Otras marcas tienen ropa casual chévere pero por los precios uno se encuentra a todo el mundo con la misma ropa, o no dura nada con las lavadas, se ve fea y vieja al poco tiempo. Ojalá que las marcas nuevas sean distintas porque aunque se ve mucha variedad la calidad se verá con el uso,” dice María Fernanda Arango, estudiante universitaria.