El estreñimiento o la prolongación de la dificultad

  
   
 La frecuencia normal de los movimientos intestinales puede variar ampliamente, de tres al día a tres a la semana. Lo que es normal para una persona puede no serlo para otra. En general, sin embargo, una persona tiene estreñimiento si defeca heces duras menos de tres veces a la semana. En algunos casos esta personas también pueden tener cólicos abdominales o dolor.

Afortunadamente, unos pocos cambios de sentido común en el estilo de vida pueden aliviar y en algunos casos prevenir el estreñimiento: hacer más ejercicio, alimentarse con comidas ricas en fibra y beber muchos líquidos, especialmente agua.

Alarma por endurecimiento
No defecar todos los días no es lo mismo que estar estreñido. Tiene estreñimiento quien:

  1. Tiene deposiciones duras menos de tres veces a la semana.
  2. Con frecuencia siente dolor cuando defeca.
  3. Siente el abdomen hinchado o incómodo.

Causas
Normalmente los desechos de la digestión son expulsados a través de los intestinos mediante contracciones musculares. En el intestino grueso, la mayor parte del agua y la sal en la mezcla son reabsorbidas porque son esenciales para muchas otras funciones corporales. Si mucha agua es absorbida o si los desechos se mueven muy despacio, la consecuencia puede ser el estreñimiento.

Varios factores pueden causar el desaceleramiento del ritmo intestinal, entre ellos el inadecuado consumo de líquidos, una dieta pobre en fibra, ignorar el llamado de la naturaleza, la edad, la inactividad física, la depresión, el embarazo, alguna enfermedad, incluso el estrés.

Muchos medicamentos, como los que se usan para tratar la enfermedad de Parkinson, la presión alta, algunos desórdenes cardíacos y la depresión, pueden causar estreñimiento. Esto también es cierto para la mayoría de los medicamentos narcóticos. El uso frecuente de laxantes a menudo agrava la situación y puede a la larga ser causa de estreñimiento.

En algunos casos poco comunes el estreñimiento puede ser una señal de otras enfermedades más serias como el cáncer colorrectal, problemas del corazón o fallas de los riñones.

Todos en riesgo

 
  
   
 Las probabilidades de padecer estreñimiento son mayores en las personas mayores, los sedentarios, los encamados, los que tienen una dieta pobre en fibra o no toman líquidos suficientes. También tienen riesgo quienes toman ciertos medicamentos como sedantes, narcóticos o reciben quimioterapia. Las embarazadas pueden tener episodios de estreñimiento porque su digestión se desacelera para que su cuerpo pueda extraer más nutrientes de la comida. Al final del embarazo la presión del útero en los intestinos también puede causar estreñimiento. Es tiempo de ir al médico Hay que ir al médico cuando se ha tenido recientemente un ataque inexplicable de estreñimiento o cambio en los hábitos intestinales. También cuando hay algunos de los siguientes síntomas, que podrían señalar un problema de salud más serio:

  1. Deposiciones solo una o dos veces a la semana a pesar de cambiar la dieta y hacer ejercicio.
  2. Dolor abdominal intenso.
  3. Sangre en la materia fecal.

Exámenes y diagnóstico El diagnóstico de estreñimiento depende de la historia médica personal y de los resultados de un examen físico. Lo primero que hace el médico es descartar problemas como obstrucción intestinal, enfermedad endocrina (como el hipotiroidismo) o desarreglos electrolíticos (como exceso de calcio en la sangre). Es bueno contarle al médico qué otros medicamentos se están tomando, pues ellos pueden ser la causa. A veces son ordenados algunos exámenes de reconocida incomodidad como pruebas de laboratorio (coprológico), enemas o colonoscopias.

Casos graves y complicaciones El estreñimiento, aunque puede ser extremadamente molesto, casi nunca es serio. Si persiste y si hay dolor al defecar, la persona podría desarrollar hemorroides y fisuras en el ano. El estreñimiento muy severo o crónico algunas veces puede causar impacción fecal, acumulación de heces secas y endurecidas en el recto o en el colon que no pueden ser eliminadas con los movimientos intestinales normales. Esto puede ser muy peligroso, incluso mortal; esa materia fecal debe ser removida manualmente por personal médico. Quienes usan laxantes con frecuencia pueden llegar a tener problemas, entre ellos la pobre absorción de vitaminas y nutrientes, la pérdida excesiva de agua, sodio y potasio, daño al tracto intestinal y empeoramiento del estreñimiento.

Formas de alivio Los cambios en el estilo de vida representan la mejor y más segura opción para manejar el estreñimiento. Para manejar los síntomas, es bueno usar un suplemento de fibra natural pues estos ablandan la materia fecal y se pueden usar todos los días. Cuando se toma el suplemento, también se debe tomar agua suficiente durante el día, de lo contrario aquel puede agravar la enfermedad. Además hay que añadir fibra a la dieta paulatinamente para evitar problemas de gases. A veces los médicos recetan remedios que cumplen esta función, como aceite mineral, para facilitar el recorrido de las heces por los intestinos; sin embargo, estos remedios no se deben usar con frecuencia porque pueden causar otros problemas. Los aceites minerales interfieren con la absorción de vitaminas y pueden ocasionar una peligrosa forma de neumonía si son inhalados o de alguna forma llegan a los pulmones; por eso no se pueden consumir tales aceites justo antes de acostarse. Las embarazadas no deben tomar laxantes sin antes consultar con su médico. Es mejor que consuman comidas que contengan fibra. Es buena idea revisar las etiquetas de las comidas prefabricadas porque no todas son ricas en fibra a pesar de lo que promocionan. También deben tomar muchos líquidos y hacer ejercicio. Las que están tomando suplementos de hierro deben tener presente que este causa estreñimiento a algunas personas.

Para cerrarle el paso al estreñimiento

  1. Comer con un horario regular: se deben preferir las comidas ricas en fibra, incluidas las frutas frescas, los vegetales y los panes y cereales de granos completos. Hay que experimentar para ver cuál fruta o vegetal tiene efecto laxante (eso varía de una persona a otra). Algunas de estas variedades de comida producen gases, así que es mejor ingerir cantidades moderadas.
  2. Limitar las comidas problemáticas: entre estas están las que tienen mucha grasa o azúcar. También es bueno disminuir el consumo de lácteos pues pueden agravar el estreñimiento, especialmente en los niños.
  3. Tomar muchos líquidos: ¿Cuánto es mucho? Los expertos hablan de un mililitro por cada caloría quemada. Esta escala no es apropiada para las mujeres embarazadas o lactantes, bebés, niños y ancianos que no son saludables. La recomendación para el hombre promedio, que quema aproximadamente 2.900 calorías al día, es de 2.900 mililitros de agua. Eso es poco menos de tres litros o 12 vasos. La mujer promedio quema unas 2.200 calorías al día, es decir, debe tomar 2.200 mililitros de agua o dos litros largos, ó 9 vasos. Parece mucha agua, pero no se trata de llenar tantos vasos hasta arriba y beberlos. La comida sólida tiene agua. En una dieta corriente la comida proporciona de 3 a 4 vasos de agua, así que eso se le puede restar a los 9 ó 12 que hay que tomar. Los hombres queman más calorías y necesitan más agua porque generalmente son más grandes que las mujeres y tienen más tejido muscular.
  4. Aumentar la actividad física: al menos 30 minutos de actividad física al día, esa es la recomendación general. Esa media hora puede ser caminando a buen paso, montando en bicicleta o nadando.
  5. Atender el llamado de la naturaleza: entre más se aplaza la ida al baño una vez que se siente la necesidad, más agua es absorbida de las heces y estas se hacen más duras.
  6. Los suplementos de fibra: es bueno pedirle una recomendación al médico sobre los medicamentos de venta libre que pueden ayudar a suavizar las heces. Quienes toman suplementos de fibra deben beber de 8 a 10 vasos de agua al día, de lo contrario el medicamento puede causar estreñimiento o empeorarlo en quienes ya lo padecen.
  7. No vivir a punta de laxantes: muchos de estos remedios lo que hacen es irritar las paredes de los intestinos para producir la deposición. Su uso habitual puede causar daño y empeorar el estreñimiento. Para el alivio ocasional es mejor usar productos como la leche de magnesia, pero hay que tener en cuenta que el uso prolongado, aun de estos, puede ocasionar dependencia. A los niños con estreñimiento es bueno darles mucho líquido, pero evitar los laxantes, a menos que hayan sido recetados por el médico.