El discurso sobre la menstruación

Hasta hace muy poco tiempo algunos padres no pronunciaban palabra sobre este tema, mientras otros se desencartaban con un libro y confiaban en que sus hijas lo leyeran y entendieran por sí solas. La mayoría de los hombres probablemente nunca oyó una palabra sobre reglas o períodos cuando estaba creciendo, excepto quizás por un breve y a menudo incorrecto comentario susurrado de algún compañero de travesuras.

Hoy, en cambio, las cosas son diferentes. Los padres están aprendiendo a ser más abiertos con los retos de la crianza de sus hijos, así que cuando las niñas tienen su primer período no lo reciben alarmadas o temerosas. A paso lento, los niños también están aprendiendo algo acerca de la menstruación. Sin embargo la pregunta mantiene validez: ¿Cómo hablar de este tema con los hijos?

El momento oportuno lo es todo

En promedio, la mayoría de las niñas tiene su primer período entre los 12 y los 13 años, mientras en los extremos algunas lo tienen a los 8 y otras a los 17. Quienes esperan para hablar hasta que su hija tiene su primer período, llegaron tarde.

Para algunos puede parecer muy temprano tener esta charla a los 8 años; el caso es que no se debe dejar pasar de los 10. Hay que hablar sobre los temas relacionados con la sexualidad y la reproducción a edad temprana, para que no se acumulen todos los temas para una sola sesión a los 12 ó 13 años cuando ya puede ser terriblemente tarde.

Otra razón importante para hablar con las niñas acerca de la menstruación desde edad temprana es que aquellas activas sexualmente pueden quedar en embarazo aún antes de tener su primer período, porque algunas veces la ovulación puede ocurrir justo antes de esa primera regla; por eso una niña puede ser fértil y quedar en embarazo aún antes de la menarquia.

La educación de una niña acerca de la menstruación debe empezar a tiempo y de forma natural. Los niños (y las niñas) empiezan a hacer preguntas acerca de sus cuerpos desde que pueden hablar y caminar y los padres deben responder a esas preguntas con honestidad, sin perder de vista la edad mental y la capacidad de entendimiento de ellos. Con estas preguntas, durante toda la infancia, hay muchas oportunidades para abordar estos temas. Por eso la educación acerca del funcionamiento del cuerpo humano es un proceso continuo; si los padres han hecho su trabajo bien y a tiempo, los niños que llegan a la pubertad deben estar familiarizados con palabras como pene y vagina.

Pero no hay que esperar a que los niños den tiro con las preguntas, para hablar sobre la pubertad y la menstruación. Cuando una niña llega a la pubertad debe tener un conocimiento completo de los cambios que van a ocurrir en su cuerpo ¿Por qué? Si no son los padres los que le enseñan, se informará con lo que le oiga a las amigas. Hay mucha desinformación por ahí suelta y por ese camino pueden llegar a percibir la menstruación como algo negativo y vergonzoso.

Qué decir

Lo mejor es no tener una conversación formal titulada ‘‘La Menstruación.’’ En vez de eso, hay que diseminar la información en muchas conversaciones pequeñas. Cuando se aborda el tema en una sola sesión se corre el riesgo de saturar a la niña con mucha información y dificultar su comprensión y procesamiento.

Los niños hacen muchas preguntas acerca de sus cuerpos, y es importante responderlas. Así no solo se les da la información que necesitan, sino que se construye confianza para que estas conversaciones se repitan y no estén cargadas de ansiedad y estrés.

Antes de abordar el tema de la menstruación, los padres deben conocer bien el tema y sentirse cómodos hablando de él; llegado el momento, deben ofrecerle a la niña una información apropiada para su edad y siempre decir la verdad.

Así como los padres se pueden sentir apenados para hablar del tema, a una niña puede dificultársele hacer una pregunta al respecto. Para romper el hielo, los padres pueden hacerle algunas preguntas a su hija de manera que puedan dar inicio a la conversación. Una manera fácil de empezar, que le ha funcionado a algunos padres, es hacer esas preguntas cuando pasan frente a los productos de higiene femenina en el supermercado. Si tienen suerte (los padres), puede ser la niña la que mencione algo relacionado que dé pie a la conversación. Los padres pueden aprovechar para preguntarle qué quiso decir o dónde aprendió lo que dijo. Estas preguntas pueden ser una gran oportunidad para corregir desinformaciones o desmentir rumores.

Es importante que los padres asuman el tema de forma positiva. Si la mamá se refiere al período con términos negativos, eso puede ser el fundamento de una impresión negativa para su hija acerca de todo el proceso. En vez de eso, la madre puede explicar que los períodos menstruales son una parte natural de ser mujer. Después de todo, sin la menstruación, las mujeres no podrían ser madres.
Las niñas, y los niños, deben aprender sobre el ciclo natural que se repite cada mes en el cuerpo de las mujeres. Las niñas además deben familiarizarse con los diferentes productos sanitarios disponibles (tampones, toallas higiénicas) y deben saber que algunas veces pueden tener cólicos (contracciones de los músculos del útero).

Preguntas comunes

Las niñas y los niños tienen muchas preguntas acerca de la menstruación:

¿Por qué solo las niñas tienen períodos?: Los cuerpos de los niños cambian de diferente manera durante la pubertad, como el engrosamiento de la voz y el crecimiento del vello facial. Que una niña tenga el período significa que puede tener un bebé.

¿Las niñas tendrán el período por el resto de sus vidas?: No. Una mujer deja de tener el período usualmente entre los 45 y 50 años, lo que significa que desde ese momento no podrá quedar embarazada (al menos sin la ayuda de alguna tecnología reproductiva de última generación).

¿Cuánto dura el período y cuánta sangre tiene?: Eso varía de una mujer a otra, pero para algunas dura más o menos 3 días y para otras una semana. Los períodos pueden ser leves, moderados o abundantes y pueden totalizar desde unas pocas cucharadas de sangre hasta media taza. Esta cantidad puede variar de un mes a otro en la misma mujer.

¿Toallas o tampones?: Muchas veces las niñas preguntan si deben dejar de practicar deportes, o de nadar, mientras tienen su período. Las nadadoras podrían preferir un tampón, pero el caso es que todas deben entender que pueden llevar su vida normal, con todas sus actividades, mientras se sientan cómodas.

Normalmente las niñas se sienten más cómodas con las toallas al principio, pero pueden cambiarse a los tampones cuando crecen porque la libertad que ofrecen se hace atractiva. Cada caja de tampones tiene las instrucciones de uso; hay que leerlas con la niña para explicarle cómo funcionan.

¿Habrá cólicos?: Hasta que no llegue el primer período no se puede saber si habrá cólicos. Es importante explicarles que los cólicos usualmente no duran mucho; algunas veces una ducha caliente ayuda a aliviar el malestar. Para algunas mujeres respirar profundo o hacer ejercicio también es de ayuda. Si los cólicos se vuelven muy incómodos puede recomendársele a la niña que tome algún calmante de venta libre como el ibuprofeno.

¿Qué es el síndrome premenstrual?: Esta expresión se refiere a los cambios físicos y emocionales que ocurren durante el tiempo inmediatamente anterior a la llegada del período. Algunas veces las niñas podrían tener cambios de temperamento, tensión, hinchazón y sensibilidad en los senos. Comer una dieta balanceada, descansar y ejercitarse lo suficiente puede ayudar.

Consejos para la charla

Lo primero es sentirse cómodos con el tema. Si los padres tienen dificultad para hablar sobre la menstruación o se sienten incómodos haciéndolo, lo más probable es que la niña va a percibir eso y a sentirse mal ella también.

A medida que las niñas van llegando a la edad de la primera menstruación, pueden ser los médicos los que les pregunten si acaso ya ha sucedido. Antes de llevarla a una revisión médica los padres deben advertirle que puede que le hagan esa pregunta. Esta puede ser una buena oportunidad para hablar con ella acerca de sus dudas o preguntas sobre el período.

También puede ayudar hablar más abiertamente sobre la menstruación si se coordinan las conversaciones con las lecciones sobre salud sexual que las niñas reciben en el colegio. Una conversación previa con los profesores puede ser muy útil.

Estar atentos, la clave

Observe los cambios físicos que se dan en el cuerpo de su hija y que señalan que está cerca de tener su primer período. El crecimiento de los senos es usualmente el primer signo de que una niña ha entrado en la pubertad. A esto le sigue en los meses siguientes la aparición de vello púbico. Más o menos al año de que empieza el crecimiento de los senos, la mayoría de las niñas tiene una fase de crecimiento rápido: serán más altas, con curvas y los pies les crecerán.

Casi un año después de esto y dos después de que empezara el desarrollo de los senos llegará el primer período. Esto quiere decir que hay mucho tiempo para prepararse, los padres, y para hablar con la niña.

Qué tan específica o detallada debe ser la información que se dé depende de la madurez de la niña o del niño (ellos también tienen preguntas). Hay que hacer énfasis en que cada quien es diferente pues algunas niñas cambian más rápido, o más despacio, que sus amigas.

Si los padres se sienten un poco apenados por el tema hay que ser honestos con los hijos y hacérselos saber. Esas preguntas de ellos que ponen a sudar a los padres son una señal de que hay conexión entre las partes y de que la cosa va por buen camino. Lo malo sería que no hicieran preguntas.