El desplome de las estructuras

El desplome de las estructuras
En el cáncer social priman los intereses individuales por encima de los colectivos

/ Jorge Vega Bravo

Los huesos sostienen la estructura corporal humana. El esqueleto en su conjunto es una maravilla del diseño arquitectónico y de la capacidad de carga. Las fuerzas que actúan en la formación del esqueleto humano resultan de la interacción del ácido silícico –portador de la forma– y del fósforo –portador la luz–; en su encuentro con el calcio y el carbono constituyen la estructura ósea. El desplome de la estructura ósea humana puede suceder por rigidez excesiva –procesos esclerosantes– o por disolución –procesos inflamatorios–.

Todos los seres vivos tenemos un proceso vital que fluye entre nacimiento y muerte, y entre esos dos polos desarrollamos procesos de crecimiento y decrecimiento que están matizados por estados de salud y enfermedad. Un desplome anormal de nuestra vida sucede en las enfermedades graves, cuando no logramos comprender su sentido o no nos permitimos escuchar y entonces la individualidad pierde la capacidad de gobernar al cuerpo y se derrumba la vida.

El desplome de la torre 6 del conjunto residencial Space en Medellín nos conmueve a todos, nos llena de preguntas y nos hace pensar en el llamado por R. Steiner ‘carcinoma social’; en el cáncer social priman los intereses individuales por encima de los colectivos y se propicia un crecimiento desordenado y acumulativo de algunos sectores e individuos a expensas de la totalidad. Estamos a la espera del diagnóstico definitivo y abrigamos la esperanza de que este desplome no sea el resultado del egoísmo rampante.

En estas situaciones el ser humano termina comportándose como un ser aislado y con intereses egocéntricos. La célula tumoral tiene un comportamiento egoísta, se aísla de la totalidad y solo busca la satisfacción de sus necesidades. “El cáncer surge del excesivo contacto del hombre con la materia, cuando el hombre pierde su sentido de existencia, su libertad” (Fintelmann).
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La semana anterior asistí al cuarto ciclo del Ipmt –Entrenamiento Internacional de Posgrado en Medicina Antroposófica– en Chaclacayo, Perú, y trabajamos sobre las expresiones del Yo superior del hombre que construye su cuerpo por medio del Sílice, pone límites al mundo a través de su sistema inmune y desarrolla una biografía que adquiere sentido en la medida en que se relaciona con otros seres.

Nos estamos preparando para tener en Colombia una formación de posgrado en medicina antroposófica e invito a los estudiantes y profesionales de las ciencias de la salud a abrir su corazón a un modo de pensar cualitativo, a una mirada ampliada de la salud y la enfermedad, a un modelo médico salutogenético. “El pensar cuantitativo, predominante hoy en día, es unilateral y debe ser complementado por un pensar que intenta comprender las relaciones funcionales, las totalidades vivas y las cualidades, para poder volver a encontrar conexiones de sentido en el obrar humano” (Rohen).

La medicina antroposófica no es una medicina alternativa; se fundamenta en la medicina científica occidental y amplifica la mirada hacia ámbitos del ser humano que no se reconocen por medio de los sentidos corrientes. Quienes tengan interés en profundizar en estos postulados pueden escribir a nuestro correo donde los orientaremos con bibliografía y actividades:
jorgevegabravo@gmail.com
opinion@vivirenelpoblado.com