El “cuento” completo sobre la renuncia de Sergio Restrepo como jurado en el Ministerio de Cultura

El líder cultural antioqueño señala que fue obligado a renunciar por su apoyo a la protesta contra la reducción del presupuesto en cultura para el país.
 
sergio restrepo veep
 
Por José Fernando Serna Osorio
 
Desconcertado se encuentra Sergio Restrepo, líder cultural y artístico de Medellín a quien en días pasados funcionarios del Ministerio de Cultura le pidieron la renuncia como jurado del proyecto Salas Concertadas por su vinculación a una protesta contra la reducción del presupuesto para la cultura en Colombia.

Restrepo, quien ha hecho parte activa de movimientos culturales de la capital antioqueña, y es el actual director del Teatro Pablo Tobón Uribe y director artístico de la Casa Museo Otra Parte, explicó todo el “cuento” que le echaron en el Ministerio y con el que obligaron a presentar su renuncia como jurado.

La situación inicial se presentó el año anterior con la propuesta del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, de reducir los dineros para cultura en el país y ser sumados al Ministerio de Defensa, pasando de 27,7 billones de pesos a 30 billones de pesos y aumentarle también la cifra a los gastos del Congreso de la República. De acuerdo con Restrepo, un despropósito si se tiene en cuenta que menos del 0,2 por ciento del presupuesto Nacional va destinado a la cultura.

“En este país si subimos un peaje se paran las carreteras, si bajamos un ápice el sueldo de los maestros se para el Magisterio, igual si no damos las herramientas a los jueces se para la Justicia, pero cuando sucede con la cultura suena vergonzoso. Algunos en ese momento dijimos lo que pensábamos, pero no pasó nada”, advirtió Restrepo.

Tras llevarse el proceso de reajuste, las medidas por la disminución del recurso se hicieron notorias y llegaron a las convocatorias de Salas Concertadas, un proyecto del Ministerio de Cultura en el que se apoya a organizaciones cuyo objeto social sea el desarrollo de actividades artísticas y culturales. No obstante, con la reducción de los aportes del Estado, el proyecto tomó otro rumbo y se fue aumentando la exigencia para la postulación, lo que en palabras del líder cultural “segregaba las Salas con puntajes, para que a futuro fueran menos”.

Como jurado de estas Salas estaba Sergio Restrepo, quien siendo experto y amplio conocedor se había desempeñado en ese cargo desde años anteriores. Esas nuevas condiciones en las convocatorias generaron en Medellín una protesta llamada “Salas Desconcertadas” que rápidamente fue acogida en otras ciudades del país y de la que fue parte activa este hombre. Ese apoyo y el reclamo por más dinero para la cultura habrían originado el malestar en el Ministerio.

“Me llaman de la dirección de Artes y del departamento Jurídico del Ministerio de Cultura y me dicen que quieren hablar conmigo. Me dicen que consideran que mis declaraciones en redes sociales y mis posiciones frente a las discusiones de presupuesto de asignaciones políticas no los dejan en una posición ecuánime frente a la convocatoria. Yo les di mi opinión y les dije que cuando soy jurado me entregan una selección de los trabajos una vez hayan aprobado los términos y en los que no juzgo nada con procedimientos. Yo hago juzgamientos estéticos y objetivos del área que me designan”, explicó Restrepo.

Tras esa justificación y ejercer su defensa, Sergio hizo claridad que nunca se había presentado inconvenientes con su trabajo. Sin embargo, los funcionarios del Ministerio tras haber criticado sus comentarios contestatarios le dijeron que no es ya la persona idónea para el juzgamiento y que lo mejor era llegar a un acuerdo jurídico para rescindir el vínculo que él como persona natural y el Ministerio tenían. El argumento que soportaba su supuesta falta de conocimiento había sido dado por una persona, sobre la que los funcionarios se reservaron el nombre.

En una carta que publicó en su cuenta de Twitter, Sergio finalmente presentó su renuncia y explicó con detalle los argumentos que le fueron dados para esa decisión. Frente al tema de las críticas, en la misiva aseguró que “lo hice también consciente de que era jurado de las convocatorias de Salas Concertadas del Ministerio de Cultura, y con la firme creencia de que defender a los teatreros no debía ser motivo para generar dudas en mi idoneidad”.

Por último, el gestor cultural desligó su vinculación al Teatro Pablo Tobón Uribe y a la Casa Museo Otra Parte de esta situación en la que participaba como persona natural y no en representación de las instituciones mencionadas.