El comercio colombo-venezolano

  Por: Juan Carlos Velez  
 
Las relaciones políticas entre Colombia y Venezuela no pasan hoy por su mejor momento. ¿Significa entonces que por el mismo camino discurren nuestras relaciones comerciales con el país vecino? Sinceramente pienso que no. A pesar de todas las manifestaciones de amenazas al cierre de las fronteras (y del envió de tanques) por parte del Presidente Chávez, increíblemente en lo transcurrido del año, la caída de las exportaciones colombianas en varios rubros no han sido tan pronunciadas como vienen anunciando los medios de comunicación de nuestro país.
Es indudable que sectores como el de la ganadería, los textiles, la avicultura, el automotor y el de insumos para la construcción, entre otros, han venido teniendo disminuciones bien importantes en las exportaciones a Venezuela, pero sorprendentemente las confecciones, el calzado, la industria editorial, de cosméticos y jabones, así como los alimentos, etc., vienen presentando crecimientos notorios frente a las cifras del año anterior. Esto último significa entonces que a pesar del querer de Chávez, les queda a los venezolanos muy difícil reemplazar de un día a otro lo que nosotros les vendemos.
A junio 30 nuestras exportaciones a Venezuela sólo caían en un 0.2%, a agosto 31 el 5%, pero pienso que a final del año estas estarán por los niveles del año pasado. Sin embargo, lo que si ha tenido una gran disminución son las importaciones de Venezuela a Colombia por el orden del 55%.
Puede que los vehículos automotores sean reemplazados muy fácilmente (creo que ya Argentina los va a vender); logró hacerlo igualmente con los huevos y el pollo que importa del Brasil, (ya el sector avícola ha podido reemplazar ese mercado), pero queremos ver, si va a ser capaz de hacerlo con los alimentos que le enviamos, entre estos, la carne, que dice el mandatario venezolano que va a comprar en Argentina. Y no sé si nuestras confecciones serán reemplazadas por las chinas, que no se ajustan a la idiosincrasia venezolana que le gusta adquirir prendas de vestir de calidad como son hoy las colombianas.
Venezuela ha venido en los últimos días enfrentándose a una situación económica muy compleja. A pesar de que los índices de desempleo no son tan altos como los colombianos, producto de los inmensos subsidios que irriga el Estado venezolano entre su población, la inflación llegará a un 30% al finalizar el año y después de siete años de registrar un crecimiento económico positivo, para 2009 se calcula un decrecimiento de un 2.2%.
En conclusión, a Chávez, por muchos esfuerzos que haga, le quedará muy difícil cortar ese cordón umbilical que une en materia comercial a las dos naciones. Si hay deterioro en las relaciones comerciales de ambos países será más por una caída de la demanda y una devaluación del dólar paralelo en el país vecino, que por las “pataletas” del Presidente venezolano.

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