Soplo de Río pone a dialogar las músicas del Pacífico con otros ritmos colombianos

Colectivo Colombia
El Colectivo Colombia está compuesto por Antonio Arnedo, Hugo Candelario González, Anamaría Oramás, Urián Sarmiento, Jose Juvinao, Santiago Sandoval, Julián Gómez, Juan Carlos Contreras. Cortesía Colectivo Colombia.

El Colectivo Colombia presenta Soplo de Río, un trabajo discográfico que pone a dialogar las músicas del Pacífico con otros ritmos colombianos.

Por Juan Pablo Tettay De Fex / juan.tettay@vivirenelpoblado.com

En su espalda, un saxofón. Dice que lo carga consigo a todas partes y que aprovecha para tocarlo cada vez que puede. Antonio Arnedo lleva en su apellido tradición musical. Es saxofonista y a través del jazz ha explorado los sonidos colombianos. Lo hace con Soplo de Río, un trabajo del Colectivo Colombia en el que aparece junto a Hugo Candelario, músico que ha dedicado su vida a difundir los aires del Pacífico. Estarán este jueves 4 de octubre en el Teatro Metropolitano.

Antonio Arnedo
Antonio Arnedo

¿Qué es Soplo de Río?

“Hace un recorrido por las músicas de Colombia a través del color de la marimba de chonta, instrumento del Pacífico colombiano. Es el primero de una serie de trabajos que hace el Colectivo Colombia buscando renovar y profundizar en los lenguajes las músicas del país”.

Hoy hay polémica sobre la forma en la que los músicos escriben e interpretan las músicas colombianas ¿Cree que se toca bien la música del país?

“Cuando la música nace de su raíz y de la tradición, hay un contacto con ese origen. Hoy hay mucha investigación y, más allá de eso, es necesario aproximarnos a las manifestaciones tradicionales de manera respetuosa, pero con una capacidad de diálogo evidente. Soplo de Río es una muestra de eso, hacemos un recorrido que parte de las músicas del Pacífico y estas se encuentran con las músicas del interior, las llaneras y las del Atlántico”.

¿Cómo conversan esas músicas?

“El concepto básico del disco es que hay unas músicas de río que se conectan a lo largo de todo el territorio. Hay elementos que están presentes y son los que permiten que haya un diálogo: hay una gran conexión con el territorio. El resultado final hace evidente que hay una conversación continua entre tradiciones que, al final, se convierte en una sola, en la proyección de esa música y de esa región”.

¿Cuál es esa conexión?

“Está en el origen, no en el desarrollo. Lo básico de estas músicas está muy cercano: es la interacción entre España, África y las músicas indígenas”.

¿Y se ha perdido esa conexión?

“Hoy los muchachos tocan de una u otra forma. Si se ha perdido algo es porque hay una traslación de valor, de una forma de percibir una música que nace en otro lugar distinto al propio”.

Soplo de Río tiene como protagonista a la marimba de chonta. ¿Cómo esta se relaciona con el territorio?

“Hay un imaginario que conecta la música del río con la marimba de chonta y el sonido del agua. Estos instrumentos se afinan en el lugar de origen, con el sonido del río o del mar. De hecho, estos instrumentos tienen un sonido característico ligado al territorio. Hay gran sabiduría a la hora de crear el sonido del instrumento, algo que hace más mágica la música del Pacífico”.

¿El territorio es esencial en la manera en la que suena la marimba?

“El color del instrumento es un color específico, no solamente por los materiales que se usan en su construcción, sino por el territorio: una palma de chonta que crece al lado de un río, lo hace de una forma específica. Esa misma chonta, más hacia el norte, suena diferente por las condiciones de humedad. Hay diferencias que son difíciles de percibir. Pero, para poder acoplar la marimba a las otras músicas se hace un afinado al que llamamos temperado, que homogeniza y con el que se pierde información”.

¿Hay jazz en Soplo de Río?

“Hay música. El jazz es parte de mi lenguaje, pero Soplo de Río no está estructurado en ese idioma, está estructurado sobre la música colombiana. Hay jazz, pero no es un trabajo jazzístico. Igual, el jazz nace en este complejo cultural en el que nosotros vivimos. Nuestras músicas siempre han estado en diálogo constante. Pero siempre tratamos de definir y encasillar estas manifestaciones al punto de tenerlas que dividir y verlas por separado, pero en realidad son muy cercanas. Son músicas que son capaces de convocar a la creación colectiva, y eso pasa en Soplo de Río, es una mirada llena de magia y de poesía, una mirada hacia el país, hacia lo que somos”.