El catador de prepagos en Medellín

El catador de prepagos en Medellín. Muchos lo han leído, muchos se sorprenden al enterarse de su existencia. Vivir en El Poblado lo contactó para conocer la historia detrás del blog.

En Colombia, aunque el Código Penal prohíbe el proxenetismo, no es delito la prostitución en personas mayores de edad. En la sentencia T-620 de 1995, la Corte Constitucional dice que es inmoral mas no ilegal. Según la Corte “la prostitución no es deseable, por ser contraria a la dignidad de la persona humana el comerciar con el propio ser. Pero no puede comprometerse en el esfuerzo estéril de prohibir lo que inexorablemente se va a llevar a cabo y por ello tolera como mal menor”. Así las cosas, la modalidad de prostitución conocida como “mujeres prepago” es concebida por algunos como un negocio o contrato no muy distante a una compraventa en la que dos partes se entienden bajo conceptos de oferta y demanda. Para Andrés Zuluaga*, El catador de prepagos (así se llama su blog), es solo eso.

Andrés enfrentó hace seis años un duro despecho de la manera en que quizás lo han hecho otros: contratando a una de las denominadas mujeres prepago. Hasta ahí su historia no tiene nada de extraño, pero después del encuentro decidió escribir un reseña sobre la mujer en la misma página web en la que había conseguido el servicio. Escogió como nombre de usuario “Catador de Prepagos”. Varios encuentros y reseñas después, era un nombre reconocido al que otros usuarios le pedían consejos y opiniones. Meses más tarde el portal cerró la opción para hacer comentarios y Andrés creó un blog en una plataforma gratuita para seguir escribiendo sobre sus encuentros con mujeres prepagos en Medellín, prostitutas, masajistas o strippers. “Todo es lo mismo, solo hay diferentes presupuestos”, dice.

Sus visitas a estas varían entre una y cuatro veces al mes, según su estado anímico. A cada chica que reseña le califica numéricamente el aspecto físico, apartamento, comportamiento y servicio en general. Hoy ese blog se ha convertido en una comunidad de más de 900 usuarios registrados, con más de 223 entradas o publicaciones (reseñas, tips, artículos escritos por él y otros usuarios). En los últimos 12 meses (mayo 2012-mayo 2013) el blog recibió 9.370 comentarios y en promedio recibe entre 60 y 80 mil visitas al mes que, según el “catador”, le generan sólo entre 15 y 25 euros de ingresos mensuales por publicidad. Ese dinero se va en costos de infraestructura técnica, servidores, en el programador que se encarga de manejar la poca pauta o detalles de la tecnología que Andrés no domina. Aunque el potencial para publicidad es grande, no quiere buscar o recibir más para no verse obligado a salir del anonimato o tenerse que dedicar al blog como negocio. Es decir, bloguea por hobbie.

En su otra vida, aquella en la que sí le conocen la cara, es un hombre de 32 años, vive en El Poblado, trabaja para una dependencia del Estado, está creando una empresa propia y, claro, no tiene esposa ni novia. Ambos trabajos le permiten y lo obligan a viajar fuera de Colombia, lo que aprovecha para comparar el comercio local de mujeres prepago con el extranjero. Para él, el “mercado” en otros países es más abierto y menos moralista; “aquí es más escondido pero la calidad de las mujeres (la belleza) es superior”.

En los últimos cinco años en que el blog ha estado funcionando de forma continua, Andrés ha tenido relaciones sexuales, según sus cálculos, con más de cien mujeres. Como los precios varían con cada una, no sabe precisar cuánto dinero ha dejado en dicha actividad. Pero con los años ha llegado a sus propias conclusiones sobre lo que se debe y no se debe hacer, como no pagar más de 300 mil pesos por una noche de sexo, o no confiarse nunca de las fotografías que aparecen en los catálogos. De esas conclusiones escribe en su blog: “Recomendaciones para los inexpertos”, dice. “No vaya en su carro, solo lleve el dinero necesario, use preservativos de calidad, sea respetuoso, averigüe con claridad sobre los servicios ofrecidos antes de ir, busque la fotografía de la mujer en Google para verificar que no sea de una modelo extranjera, no cuente detalles de su vida, solo porque la chica salió en un video de reggaeton no tiene que cobrar más, y sobre todo, no se enamore”. Suena a guión de cine pero advierte Andrés que el “enamoramiento” sucede mucho y a más de uno le ha costado bastante platica.

Y es que la plata es todo en ese negocio. Bajo su perspectiva, lo que se gasta invitando a una mujer a salir (comida, gasolina, cine, o rumba en una o varias salidas) es igual o mayor a lo que se gasta en un servicio de prepagos, pero en este tiene la certeza de un encuentro íntimo. Para las mujeres en esta vida las cuentas también son más alegres. “Conozco varias prepago que sin títulos educativos trabajan tres días a la semana durante dos años y medio y compran apartamento para ellas mismas, para familiares, montan un negocio o logran ahorrar para irse a estudiar o vivir a otro país. Algo que yo, con título universitario, no he terminado de hacer en diez años”, dice. Un análisis estrictamente mercantil.

Además del apartamento propio, consiguen apartamentos en El Poblado como oficina. Comparten con otras mujeres los gastos y reciben allí a los clientes. Sin embargo cuenta Andrés que en los últimos 10 meses su presencia ha disminuido en la comuna 14, donde los costos son los más altos y donde las administraciones y vecinos “las molestan más para no tenerlas cerca”.
*Nombre cambiado por petición del entrevistado.