El boom del Crossfit

Entrenamiento funcional
El boom del Crossfit
¿Qué tiene esta nueva actividad que engoma a tantos?

¿Los ha visto en la ciclovía cargando sacos de arena? ¿O tal vez en el parque lineal de Ciudad del Río tirando de una cuerda para arrastrar una llanta? ¿En bodegas o gimnasios trabajando con diferentes objetos y su propio peso? ¿Los ha visto en fotos en Facebook, exhibiendo orgullosos los resultados? Son hombres y mujeres que encontraron en el entrenamiento de Crossfit un nuevo ejercicio con el cual engomarse y un nuevo estilo de vida saludable.

Crossfit empezó como una técnica de fortalecimiento y acondicionamiento físico en Santa Cruz, en el estado de California, Estados Unidos. El responsable es el gimnasta y entrenador físico Greg Glassman, quien en 1977 desarrolló, desde el garaje de su casa, una serie de rutinas y ejercicios funcionales a lo cuales llamó Crossfitt. Todo esto con el propósito de desarrollar el cuerpo de forma integral y hacer de cualquiera un deportista más completo. El término Crossfit cogió fuerza gracias a los medios que dieron a conocer que Glassman, con su nueva técnica, era ahora el encargado de entrenar al departamento de policía de Santa Cruz. Desde entonces, varios departamentos de policía, bomberos y parte del entrenamiento militar en ese país se basan en su método. Aunque el nombre Crossfit es la marca de Glassman, que cuenta con más de 250.000 filiales en el mundo, la palabra hoy se usa para describir y denominar los diferentes ejercicios que se usan en un entrenamiento funcional. Los “gimnasios” al aire libre, las bodegas en las que usan poco o nada de máquinas de pesas o las clases de entrenamiento militar, conocidas como bootcamp, hacen uso de estas técnicas de Crossfit.

Ventajas del Crossfit
Según Alex Acevedo, entrenador físico, especialista en entrenamiento funcional, este tipo de trabajo consiste en ejercicios que cambian cada día y mejoran 10 aspectos del estado físico de una persona:

• Resistencia cardiovascular
• Resistencia muscular
• Flexibilidad
• Fuerza
• Potencia
• Coordinación
• Velocidad
• Equilibrio
• Agilidad
• Precisión

Pero las ventajas no son solo esas, asegura Alex. En media hora de trabajo funcional, una mujer adulta, sin sobrepeso, podría quemar 300 calorías, contribuyendo de forma contundente a la pérdida de grasa. Además, aunque se trabaje el cuerpo completo, cada entrenador puede variar un poco los ejercicios entre hombres y mujeres para tonificar y desarrollar aquellas zonas problemáticas en cada sexo, o según las necesidades de salud de cada participante. Alex, por ejemplo, tiene varios casos de hombres y mujeres que han mejorado su cuerpo y rendimiento físico; casi todos se desestresan ejercitándose, pero destaca a los que han disminuido significativamente sus niveles de hipertensión, colesterol y triglicéridos y a uno en particular que sufre de lupus, y que ha descubierto que con el entrenamiento funcional lleva mejor su condición.

Militares: amantes del Crossfit
Santiago Posada, oficial del ejército colombiano, con entrenamiento militar en Estados Unidos, también da fe de los beneficios del Crossfit. “Este tipo de entrenamiento se ha vuelto muy acogido por las fuerza militares norteamericanas”, explica Santiago, quien conoció la práctica en la Academia Militar del ejército norteamericano en West Point, en Nueva York, hace seis años. Desde entonces lo ha practicado por temporadas, revisando los ejercicios que se publican en la página web de la academia, y más recientemente lo hace solo o en compañía de un amigo aficionado a la práctica. “Es un ejercicio de entrenamiento que no es rutinario y así permite que el cuerpo trabaje en cosas diferentes y no se estanque en resultados, está continuamente retándote”, dice el joven de 28 años. Aunque Santiago siempre se ha mantenido en forma y tal vez no necesite ver resultados en su aspecto físico, sí alaba el rendimiento. “En un mes el cambio en la capacidad física es significativo”.

El costo y la figura: otros atractivos
Un mes de Crossfit puede costar aproximadamente, para los grupos que trabajan al aire libre (otra de las ventajas que muchos le ven a esta actividad) entre 150 y 200 mil pesos, por entrenamientos de una hora a una hora y media, de dos a tres veces por semana. En bodegas, gimnasios o por grupos más pequeños, el precio sube. Como no hay muchas máquinas ni pesas, solo pocos instrumentos o las herramientas naturales que se encuentren en un parque o en una unidad residencial (escaleras, pasamanos, rampas, etc.), el costo radica, básicamente, en tener la atención semipersonalizada de un entrenador que planee la rutina, empuje verbalmente a los deportistas y corrija cada ejercicio realizado.

Para Natalia García, una nueva aficionada al Crossfit, los resultados han sido la motivación para la constancia con este ejercicio. Empezó hace siete meses cuando su entrenador del gimnasio, viendo que ella se aburría con la rutina de las máquinas y clases, le sugirió ensayar un WOD (work out of the day), es decir, el entrenamiento del día según las prácticas de Crossfit. “Yo no me quiero ver flaca, quiero verme y sentirme fuerte, por eso me gusta tanto esto”, explica. Con los ejercicios aumentó un par de kilos, aproximadamente, pero dice que su cuerpo se ve mejor y la gente le pregunta si ha adelgazado. Dedicando sus rutinas diarias a las pesas rusas, a remar (en máquina), a las barras y a lo que describe como entrenamiento de hombre, ha visto cómo sus músculos se han definido y, sobre todo, cómo han mejorado su resistencia y capacidad físicas. “Cuando empecé podía hacer dos series de 10 barritas en un entrenamiento, hoy hago 200; antes no podía hacer más de tres flexiones de pecho, hoy puedo hacer 30 seguidas en menos de un minuto”, dice Natalia.

Aumentar las repeticiones, mejorar el tiempo, perfeccionar la técnica y estar alcanzando pequeñas metas es uno de los ganchos del Crossfit. Pero la competitividad puede ser el más fuerte. Desde 2007 se realizan cada verano, en Estados Unidos, los juegos de Crossfit (CrossFit Games). El premio al primer puesto aumentó de 500 dólares en 2007 a 250.000 dólares en 2012, lo cual habla del boom e interés en este deporte por parte de sus competidores y, por ende, de los patrocinadores. La competencia es dura y la idea es seguir aumentando y apretando la tuerca para competir con otros, pero especialmente con uno mismo.