El automóvil del futuro se construye en Medellín

 
 
   
 
“Un carro de 2.000 centímetros cúbicos consume en una hora a 3.000 mil revoluciones por minuto la misma cantidad de aire que respira una persona en un año. Y lo peor es que está soltando a la atmósfera monóxido de carbono y otros elementos que están produciendo el calentamiento global”. La afirmación es de Luis Tobón, arquitecto, diseñador industrial y ex profesor de Eafit, quien dejó sus clases para jugársela por su sueño de construir el vehículo del futuro. Con certeza afirma que el combustible del futuro es el hidrógeno, inofensivo para el medio ambiente. Por eso con su empresa Concepto Avanzado de Diseño está próximo a terminar un vehículo eléctrico que funcionará con una celda de hidrógeno, encargada de producir energía eléctrica. “No tiene acumuladores, ni baterías pesadas y de difícil recarga; por el contrario, es un aparato que al llegar a la casa se puede conectar, no para cargarlo sino para darle energía a la casa”.
Las ventajas del hidrógeno son varias: cero emisiones de gases y poco peso. “El carro es tan rápido como uno a gasolina, tiene la misma potencia para subir, y al frenar produce energía que le sirve después para rodar”, explica Tobón. La cubierta del aparato es de material biodegradable: fibra de fique y mata de plátano y la resina a base de soya. El resto es de duraluminio y fibra de carbono. “Estará listo antes de un año; tenemos un prototipo a un 80% ya hecho y tenemos licencias de fabricación y patentes para uno eléctrico, uno a gasolina y otro a gas.”
El valor de este carro está en el campo investigativo pues por los altos costos del hidrógeno su comercialización está lejana. “Todavía el hombre no ha encontrado la manera económica de sacarle el hidrógeno al agua, pero mientras se logra se ha avanzado mucho en hacer productos en los que se pueda utilizar”, dice el diseñador.
Los que sí están próximos a comercializarse gracias a una ensambladora de motos, son los otros dos vehículos de esta empresa: el de gasolina y el de gas, ambos de transporte urbano para dos personas. El de gasolina tendrá un precio de 10 a 12 millones de pesos y un rendimiento de 90 kilómetros por galón de corriente.

Cambio de mentalidad
Gracias a la conciencia ambiental, a internet y su globalización del conocimiento, en Medellín son cada vez más las personas, empresas y universidades que se esfuerzan por hallar sistemas alternativos de transporte no contaminantes. Es el caso del ingeniero de diseño de producto Esteban González, profesor de Proyecto 5, en Eafit. “Ha sido muy difícil sacar de la mente de los estudiantes el estereotipo del carro gigante que ruge, que arranca en pique, de 500 caballos de fuerza, con turbo, que consume toda la gasolina del mundo. No es atractivo un vehículo eléctrico que no suena, ni arranca chillando las ruedas”. Por eso los motiva y sensibiliza “para que su perspectiva del carro engallado cambie por la del que menos contamine, el que sea más eficiente, pese menos y contribuya a la sociedad”.
Y se ha avanzado, toda vez que Eafit ha sido pionera en Medellín en desarrollo de vehículos eléctricos. Ha hecho tres, uno de ellos el Lanza. Los estudiantes Johana Hoyos y Diego Restrepo, dos de sus diseñadores, cuentan que es ideal para vigilantes de instituciones educativas o complejos industriales. “Tiene sirena, exploradoras, maletero, cavidad para el arma y no produce ruido. Se carga durante 8 ó 10 horas en un toma corriente normal; tiene dos motores dc, 20 baterías de 7.8 amperios distribuidas en serie para optimizar el voltaje, y 3 velocidades, la máxima de 30 km/h. Su carga puede durar entre 2 y 4 horas de uso continuo”.
Está claro que por el momento vehículos como el Lanza distan de ser una solución para el tráfico y la topografía de Medellín, entre otras cosas por el problema de la duración y el peso de las baterías. Sin embargo, en la tecnología de las baterías también se hacen adelantos a nivel mundial y cuando se conozcan, la ciudad y las nuevas generaciones tendrán un camino adelantado.