El arte como puente

Jorge Vega Bravo
Por Jorge Vega Bravo / Vida plena / opinion@vivirenelpoblado.com

Necesitamos educar a través del arte y curar a través del arte. Siempre empezamos con la ciencia, pero la transformamos a través del arte y esto nos hace más humanos.

Hubo un tiempo en que la sal valía más que el oro. Se usó como medida de valor y se usaba como pago. De sal se derivó salario: pago de sal. La medicina antroposófica quiere ser un grano de sal en la sopa del pensamiento médico: quiere darle sabor. Albert Schmidli, farmacólogo suizo, que nos enseñó a mirar la naturaleza de una manera diferente, relató hace un año que Herman Hesse fundó una biblioteca para presos de guerra en 1919 y le pidió a R. Steiner una definición de antroposofía: “es la explicación científica del mundo espiritual que comprende el conocimiento de la materia desde la ciencia convencional; antes de hacer el intento de compenetrar el mundo suprasensible, desarrolla en el alma las fuerzas que no están presentes en la conciencia cotidiana, pero que posibilitan este conocimiento”.

La antroposofía se fundamenta en la ciencia, se vitaliza con el arte y se completa con la profundización meditativo-espiritual. Empieza por la cabeza: lo que comprendo por la razón; continúa con lo que la palabra puede expresar y culmina con lo que da calor al corazón.

La técnica actual transforma el ámbito vital del ser humano y lo saca de su contexto de siglos. Hoy experimentamos, como hace cien años, que el ser humano se está transformando en una máquina. En el siglo XX nos avasalló el mundo urbano; hoy, el mundo virtual nos separa cada vez más de lo humano.

Necesitamos regresar a una ciencia que nos una con la naturaleza. La antroposofía ofrece una posible respuesta: es una ciencia espiritual con una nueva techné, que en realidad es arte. Necesitamos educar a través del arte (Pedagogía Waldorf) y curar a través del arte. Siempre empezamos con la ciencia, pero la transformamos a través del arte y esto nos hace más humanos. Se trata del ser humano encontrándose con otros seres humanos. Y ahí estamos capacitados para la paz (A. Schmidli). Mientras el mundo sea una máquina y la meta sea el dinero, no puede haber paz.

Al dirigirnos a la naturaleza experimentamos la realidad de una manera nueva, ¿y qué es la realidad? Los artistas lo saben. Hoy no queremos que nos reproduzcan la realidad, pero sí queremos algo que renueve en nuestro interior la experiencia de la naturaleza. La tarea del artista es hacer visible lo invisible, es revelarnos realidades que no logramos ver, y expresar de manera poética lo que no podemos decir. Goethe dice: “lo bello es una manifestación de leyes naturales escondidas, que sin el arte, habrían quedado eternamente ocultas”; y en otro lugar: “cuando la naturaleza empieza a revelar su secreto manifiesto, sentimos un deseo irresistible de su intérprete más digno: el arte. La obra de arte concluye el ciclo de la vida y de las acciones del ser humano, le diviniza para el presente que en sí comprende lo pasado y lo futuro”.

El arte -la medicina y la educación hechas con arte- quiere, entre otros propósitos, tender puentes entre la ciencia convencional y las nuevas miradas, entre la ciencia y la filosofía. Este periódico es un buen ejemplo; el arte está presente desde la portada.