El Almanaque Bristol, la ciencia y la tecnología

En la época moderna los adelantos científicos, la ciencia y la tecnología permiten a meteorólogos y climatólogos señalar el comportamiento del tiempo. Sin embargo dado que los problemas ambientales siguen creciendo, la Tierra se calienta y la naturaleza se vuelve más hostil con los seres que la habitan, el clima se vuelve casi imposible de predecir. Cabe preguntarse: ¿volveremos a las épocas en que los pronósticos se hacían con las cabañuelas, el vuelo de las golondrinas o el Almanaque Bristol (que llegó en 2006 a 174 años de publicación continua)?

El Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales), destacó 2005 como el año de los huracanes, con 27; algunos de ellos produjeron inmensos daños y miles de muertos. Se marcó un record histórico que superó lo ocurrido en 1931, cuando la cifra llegó a 21. Predice un año muy húmedo, la posible presencia del Fenómeno de la Niña y al menos nueve huracanes que afectarán el Caribe colombiano.

Los ingenieros ambientales Camilo Botero y Germán Fajardo, nos explican de forma muy simple el Fenómeno de la Niña: “Se denomina así a la anomalía oceanográfica que debido al enfriamiento de la marea oceánica en el Pacífico sudeste y a la gran interacción atmósfera-océano, intensifica las condiciones climática normales. El fenómeno se reconoce porque en las regiones tradicionalmente secas se agudizan las condiciones de sequía y en las regiones que normalmente son húmedas se presentan excesos de precipitaciones”.

El sentido común nos dice que debemos estar prevenidos. Las autoridades y la comunidad deben evitar que se repitan los desastres que conocemos año a año. La solidaridad y la ayuda oportuna siguen ocupando el primer lugar de los que más se ven afectados: la población más pobre.