El Alcalde Aníbal se pone una nota de 95

Gaviria no expresa tacha en su gestión. En El Poblado señala que es una administración histórica ¿Pasión y compromiso? ¿Arrogancia? “Veo que he cumplido”, dice
 
Aníbal Gaviria termina su gestión. El 31 de diciembre, hacia las 10 de la noche, en un día cuya agenda contendrá ceremonia eucarística, recorrido por los trabajos de Parques del Río e inauguraciones, cerrará sus cuatro años y le dará paso al electo Federico Gutiérrez.

Su autoevaluación como Alcalde, si asignamos una nota basada en sus respuestas a la entrevista de esta misma edición de Vivir en El Poblado, reporta un 95 sobre 100. Se va convencido del éxito de su tarea.

Fue el Alcalde de la reducción de los homicidios, aunque señalado por el aumento en otras modalidades de delito. Hubo quienes indicaron, además, que el menor número de muertes violentas llegó dado más por pactos entre delincuentes. Gaviria replicó que las cifras son inferiores, si se les compara con años pasados, como efecto de los logros de la institucionalidad.

Fue el Alcalde del año y de la Ciudad del año; de la “ciudad luz”; del Foro Urbano Mundial; de la Cumbre Mundial del Turismo; de Ciudades para la Vida. Entre 2013 y 2014 acogió 77 eventos y 80 mil visitantes que generaron ingresos por 32 millones de dólares. Para un sector se trató solo de una estrategia de exhibición. Para Gaviria es expresión de una nueva vocación, de eventos, servicios e intercambio de conocimiento, porque “ya no somos ciudad totalmente industrial”. No han sido premios al Gobierno sino a una ciudad que defiende la vida y dignifica los territorios, dice.

Fue el Alcalde que “embarcó” a la ciudad en 10 años de obra en Parques del Río y en otros tantos en el Cinturón Verde, que justo por sus características, compromete a los municipios vecinos. “Así se desarrollan las ciudades, tomando decisiones claves para el presente y el futuro”, dice.

Gaviria no expresa tacha en su gestión. En El Poblado señala que es una administración histórica, por cantidad de obras y por el mayor valor que estas le reportaron a los predios privados vecinos ¿Pasión y compromiso? ¿Arrogancia? ¿Evaluación sin modestias? “Me he sentado a leer el discurso de posesión del primero de enero de 2012 y veo que he cumplido”, dice.

El calificativo de “histórico” puede cobijar las 18 obras de valorización. Esta comunidad no conoció antes tal nivel de ejecución, además enmarcada en cumplimiento. Pero sí hay tacha: la construcción en Los Balsos se salió del estándar que caracteriza a Medellín y la renuncia a un pleito contra el contratista deja un mal precedente. A esta ciudad, se le cumple, como se le cumple a la Ley, como cumplen los contribuyentes, y las malas obras hay que llevarlas a los estrados. Gaviria también minimiza el mal resultado presentado por el intercambio de El Tesoro, que valió 10.300 millones y que, en voces de los usuarios, “trajo más tacos de los que había”.

Gaviria aumentó el predial, y fue señalado como presunto responsable de una negativa cultura del no pago, pero al cierre de su gestión presenta 1.436 obras financiadas con impuestos.

Pero también tiene marcas negativas: la situación del Centro de Medellín, donde lideró el rescate de ciudadanos secuestrados por las drogas y sus ollas de vicio, pero le trasladó el problema al comercio, al espacio público, a la seguridad. También el manejo general del espacio público, donde el ciudadano que parquea y comercia le puede a la autoridad.

En esta ciudad de debates intensos e incesantes, de derrotados o enaltecidos con hechos, cifras y argumentos, pero también desde el simple corrillo callejero, se va otro Alcalde. A su propia manera de ver, con 95 ¿Con cuánto lo califica usted?