Ejemplo de inclusión en El Poblado

  
  
   
 Desde el año pasado, cuando llegaron de Ibagué a vivir en el barrio Patio Bonito y posteriormente a La Aguacatala, las dos hijastras de Tatiana Sánchez estudian en el colegio público Santa Catalina de Siena, anexo al Inem José Félix de Restrepo. Se adaptaron sin problemas porque, entre otras cosas, se les respeta que profesen la religión judía y saben que tienen un buen nivel educativo.
Los cinco hijos de Alba Gutiérrez también hacen parte de los 531 alumnos de esta institución. A ella llegan diariamente a pie y no tienen que pagar ni un peso de matrícula, por pertenecer al estrato 3. “Es una planta muy buena, nos queda muy cerca y no tenemos que bajar al Inem, lo que implicaría pagar pasaje.”
Para la presidente de la Junta Administradora Local de El Poblado, Amparo Gaviria, el Santa Catalina de Siena, con dos años de existencia, es una de sus mayores alegrías. Ella y otros líderes de la Comuna 14 se unieron para sacarlo adelante y se preocupan día a día porque funcione bien. “Todos estuvimos de acuerdo y jalonando, primero para conseguir el terreno por compensación urbanística y luego con Secretaría de Educación y recursos de Presupuesto Participativo para hacer realidad un sueño que muchos consideraban irrealizable. Siento una gran satisfacción de que los niños de las lomas puedan llegar directamente a estudiar allí y que los niños de estratos 5 y 6 que tengan dificultades económicas puedan ingresar a un colegio de calidad, tanto en educación como en infraestructura, un lugar cercano donde puedan estar cómodos.”

Modelo de inclusión
Además de la participación activa de la comunidad para construir este plantel, el secretario de Educación de Medellín, Felipe Gil, destaca varios aspectos de la experiencia pedagógica y educativa del Santa Catalina. Uno de ellos es que se nutre del modelo de trabajo del Inem, el colegio más grande de Medellín, con énfasis marcado en las ciencias básicas. Otra ventaja es que los estudiantes del Santa Catalina se beneficiarán de que el Inem vaya a ser el primer colegio del país en tener vivero del software, proyecto que se adelanta en compañía de universidades y el sector privado. El secretario de Educación también resalta que es uno de los establecimientos que más trabaja en el tema de la inclusión de niños con necesidades educativas especiales. Es así como por iniciativa de la comunidad y con dineros de Presupuesto Participativo se educan en él 70 estudiantes con déficit de atención e hiperactividad, entre otras características especiales. “Lo chévere -manifiesta el funcionario- es que el Santa Catalina no se resiste a recibirlos sino que invierte recursos para hacerlo muy bien.”
Para el próximo 4 de mayo la Alcaldía espera entregar la segunda etapa del colegio, la cual incluye tres niveles con biblioteca, dos preescolares, zona administrativa, de juegos y un área múltiple.
“Es un colegio de muy buena calidad en una zona donde la gente no pensaba que hubiera un colegio público con estas características. La misma comunidad ha planteado futuras intervenciones como coliseo, parqueadero y piscina, pero, por lo pronto, hoy queremos dejar la segunda etapa al pelo.”

 
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