Educación y calentamiento global

Fernando Carvajal Sánchez
Por Fernando Carvajal Sánchez / Opinión

Una persona capaz de pensamiento autónomo no desecha una información o una idea porque no le gusta de quien viene. El portador de un mensaje es secundario.

El “sentido común” incluye el conjunto de creencias, opiniones e ideas aceptadas por la mayoría de los miembros de una sociedad en un momento histórico específico. Estas creencias, opiniones e ideas se consideran, a priori, como razonables, sensatas, normales. Un comportamiento acorde al sentido común es, al mismo tiempo, considerado como conforme a la razón, justo, bueno… Por el contrario, un comportamiento que se aparta del sentido común es calificado de irracional, injusto, malo…

El sentido común puede variar en función de los descubrimientos científicos o de la evolución de los valores morales. Por ejemplo, hace un par de siglos en los países escandinavos era normal considerar que un sexo tenía supremacía moral, intelectual y jurídica sobre el otro. Hoy en día lo normal en esos países es aceptar que todos disponen de iguales derechos.

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La educación desempeña un rol central en todo cambio, personal y social. Educación viene del latín educĕre: “conducir afuera”. Según su etimología, la educación busca permitir el paso de una “existencia espontánea”, como la del recién nacido dependiente en todo, a una “existencia meditada” de quien piensa por sí mismo. Así entendida, la educación debería favorecer el espíritu crítico, la posibilidad de reflexionar y de posicionarse autónomamente.

¿Cuándo se llega a ese estado de existencia meditada? Por diversas razones muchos no lo alcanzarán jamás: ventajas de aceptar que otro piense en su lugar, déficit cognitivo, falta de oportunidades de educarse, condiciones de vida tan precarias que obligan a estar centrado exclusivamente en la supervivencia, carácter rígido que obstaculiza la evolución…
La madurez para pensar por sí mismo puede adquirirse a partir de la adolescencia, cuando se toma distancia de los padres para empezar a transitar su propio camino.

Independientemente del síndrome de Asperger que la afecta, parece más que probable que Greta Thunberg haya alcanzado ese estado. A partir de las informaciones recabadas, ella concluyó que hay que adoptar un modo de vida amigable con el medio ambiente y decidió militar por eso.

Esta joven ha sido objeto de ataques de todo tipo. Una persona capaz de pensamiento autónomo no desecha una información o una idea porque no le gusta de quien viene. El portador de un mensaje es secundario. En el debate sobre el calentamiento global hay que referirse a los informes científicos aceptados por la ONU como bases de su último informe sobre ese tema.

El sentido común sobre la relación entre los humanos y el medio ambiente está cambiando. La educación puede ayudar, antes de que sea demasiado tarde, a evitar la hecatombe.
PS: Mil gracias a Rolando Roldán por su relectura.

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