Dislexia

 La dislexia es el problema de aprendizaje más común en los niños. Se presenta en niños con inteligencia y visión normales que además tienen un desarrollo normal del habla pero que a menudo tienen problemas para interpretar el lenguaje hablado y escrito. 
   
 
 
   
 La dislexia es el problema de aprendizaje más común en los niños. Se presenta en niños con inteligencia y visión normales que además tienen un desarrollo normal del habla pero que a menudo tienen problemas para interpretar el lenguaje hablado y escrito.
La mayoría de las personas con dislexia tienen una inteligencia promedio o superior al promedio pero leen en niveles inferiores al esperado. Parece que esta enfermedad es producida por el mal funcionamiento de ciertas áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje. En muchos casos es hereditaria.
La dislexia se caracteriza por el retraso en la edad en la que el niño empieza a leer. La mayoría de los niños están listos para aprender a leer a los 6 años, pero cuando tienen dislexia a menudo no pueden aprender los principios básicos de la lectura en el primero o el segundo grado.

Síntomas
La dislexia puede ser difícil de reconocer antes de que el niño entre al sistema educativo, pero algunas señales tempranas pueden indicar la existencia del problema. Si el niño empieza a hablar tarde, adquiere palabras nuevas lentamente y tiene dificultades para rimar, puede que tenga un riesgo mayor de padecer dislexia.
Una vez que el niño está en el colegio las señales de la enfermedad se hacen más evidentes:

1.Incapacidad para reconocer letras y palabras impresas.
2.Un nivel de lectura muy por debajo del esperado para su edad.
Los niños con dislexia tienen problemas procesando y entendiendo lo que oyen. Tienen dificultades comprendiendo instrucciones rápidas, siguiendo más de una orden a la vez y recordando las secuencias de las cosas. La confusión de letras (por ejemplo b en vez de d) o de palabras también es un síntoma común en niños con dislexia.

Al pediatra
Cuando un niño tiene problemas para aprender a leer, es mejor hablar también con el pediatra, y no solo con el profesor. Aunque no hay exámenes individualizados para diagnosticar la dislexia, los médicos ordenan algunos exámenes como estos: evaluación neurológica, de la visión y del oído; evaluación psicológica; evaluación de logros escolares.

Complicaciones
La inhabilidad de un niño para leer bien podría afectarlo en su proceso general de aprendizaje pues la lectura es la habilidad básica para la mayoría de actividades escolares. Si se deja sin tratar, la dislexia puede producir baja autoestima, problemas de comportamiento, delincuencia, agresión y aislamiento de los amigos y familiares. El grado en que se presentan estos problemas se relaciona con la severidad de la enfermedad (hay casos leves y otros severos de dislexia).

Tratamiento
No hay una forma conocida de corregir los problemas subyacentes de mal funcionamiento cerebral que producen la dislexia. El tratamiento se hace con educación remedial dada por profesores y psicólogos preparados especialmente para esto. La forma de enseñanza más importante puede ser mediante las lecciones frecuentes de un especialista en lectura que usa métodos de instrucción multisensorial.
Los padres pueden ayudar a su niño al leerle con frecuencia y ayudarle a pronunciar y deletrear las palabras que le dan dificultad. Los niños con formas moderadas de dislexia casi siempre llegan a tener un nivel de lectura suficiente para tener un buen desempeño escolar.

 
 
Si su niño tiene dislexia
1.Apoyo: Tener problemas para aprender a leer puede afectar la autoestima del niño. El poder sanador del amor paterno no puede subestimarse en estos casos. Los niños deben percibir que sus otros talentos y fortalezas son apreciados por sus padres.
2.Diálogo: El niño debe saber qué es la dislexia y que esta no se debe a que ha hecho algo malo o que representa su fracaso. Entre mejor el niño comprenda esto, mejor podrá vivir con su condición y compensar sus dificultades de aprendizaje.
3.Ayuda: Un niño con dislexia debe tener en casa un espacio apropiado para estudiar, es decir, limpio, silencioso y organizado. Además debe tener una rutina de estudio y, por supuesto, descanso suficiente, buena alimentación y apoyo familiar.