Difícil arranque para la Cabalgata Feria de las Flores

 
 
   
 
El primer indicio o piedra en el zapato para los organizadores fue la decisión del Alcalde de Itagüí, Gabriel Jaime Cadavid, de prohibir que la cabalgata o desfile a caballo pasara por su jurisdicción. Esto impediría que esta partiera y finalizara en la Central Mayorista, aunque la administración de este sitio desea un pronto acuerdo entre los municipios de Itagüí y Medellín, y dice estar dispuesta a facilitar el espacio.
Al cierre de esta edición, el gobierno de Itagüí se encontraba analizando la posibilidad de que la cabalgata sí pase por su territorio, después de sostener una reunión con el Alcalde de Medellín, Alonso Salazar.
“La idea es que compartamos responsabilidades, que no nos dejen solos como ocurrió el año pasado que no fuimos consultados”, asegura Víctor Pérez, Secretario de Gobierno de Itagüí.
Para la cabalgata de este año, los organizadores planean realizar diferentes actividades culturales y una programación especial con el fin de recuperar la influencia del caballo en el folclor antioqueño, enfocado en la tradición paisa; intenciones buenas que se ven opacadas por los excesos de licor y abuso de los caballos vistos en las versiones anteriores.
De la cabalgata de 2006 nadie se quiere acordar. Niñas de 13 y 14 años completamente ebrias, caballos maltratados y utilizados hasta altas horas de la noche, peleas callejeras y hasta la muerte de varias personas, son un recuerdo que hizo que se tomaran medidas más preventivas para la de 2007, reduciendo el recorrido, aumentando la atención a animales, entre otras medidas.
Para este 2008, la Alcaldía de Medellín hará eco de unas recomendaciones tanto para participantes, como para el público que acude al evento para disfrutar del ambiente.

Para cumplir
A los participantes de la cabalgata se les pide visitar los puestos de atención veterinaria, tratar al caballo con dignidad, aprecio y respeto. Que el animal se encuentre en óptimas condiciones de salud y acatar el recorrido establecido para no exceder una jornada mayor de 6 horas que traería graves consecuencias para el caballo.
La prohibición del consumo de licor para los participantes del desfile a caballo se mantendrá.
Al público en general se le recuerda que no debe portar armas ni envases de vidrio. Moderar el consumo de licor y respetar los espacios públicos como andenes y zonas verdes.

Voces de protesta
Sobre este tema la ciudadanía se encuentra dividida. Lo cierto es que este es un evento de grandes proporciones con muchos elementos que pueden hacer de la cabalgata la peor o la mejor experiencia, según las restricciones y por supuesto el comportamiento de los asistentes y participantes.
La Sociedad Protectora de Animales es una entidad que se caracteriza por el cuidado y el respeto por la fauna. Su Presidente, Aníbal Vallejo, no esconde su inconformismo y radical posición con el desarrollo de la Cabalgata Feria de las Flores. “Seguimos en desacuerdo con argumentos reiterados. No se trata de que busquen récords porque al hablar de números sacrifican la salud de los animales, los recorridos son extensos y muchos caballos son maltratados porque son alquilados”, dice.
A Vallejo también le preocupa que muchos de estos animales comiencen a llegar a Medellín en la madrugada, lo que lleva a muchos a cumplir una jornada de casi 12 horas, “y si a un caballo le pasa algo a las 11 de la noche, ¿qué pasa? ¿A dónde lo llevan?, no hay un camión o carro grande para transportarlo. Puede que todo esto lo reglamenten, pero lo que no hay es control ni regulación”, afirma.
De igual forma muestra su descontento con otros eventos de la Feria de las Flores como Orquídeas, Pájaros y Flores y la Caminata Canina: “¿Para qué reunir tantos animales que cierren el tránsito en una ciudad con problemas de movilidad? Además a los perros se les queman las patas con el asfalto en ese recorrido largo de la Caminata Canina. ¿Cuál es el sentido de encerrar aves en Orquídeas, Pájaros y Flores? Yo las he visto morir enjauladas. Estamos aburridos con la Feria de las Flores porque es la época más nefasta para los animales de Medellín”, concluye Vallejo.